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4/24/2015

Drogadicción en el embarazo y lactancia

Introducción

Hace poco hizo noticia la muerte en la calle de un menor de 16 años, debido a una intoxicación por drogas. Este caso y muchos otros nos recuerdan que la drogadicción en la juventud es un problema real, pero los grupos de salud no se han organizado adecuadamente para solucionarlo. El pediatra neonatólogo debe estar capacitado para pesquisar este problema.

Se entiende por droga toda sustancia que una vez introducida al organismo, sea por vía nasal o endovenosa, inhalada o ingerida, provoca cambios en el metabolismo que se manifiestan por alteraciones físicas y sicológicas. La Organización Mundial de la Salud define “droga” como cualquier sustancia natural o sintética que, al ser introducida en el organismo, altera la actividad síquica y el funcionamiento del organismo mediante distintos efectos, principalmente en el sistema nervioso central. 

Las drogas se pueden clasificar según la alteración que produzcan en el organismo, particularmente en el sistema nervioso central, donde pueden tener un efecto estimulante, depresor o alucinógeno. Las drogas estimulantes del sistema nervioso central son fundamentalmente la cocaína, la pasta base, la anfetamina y las drogas anfetaminosímiles, como el éxtasis, que es lo más novedoso actualmente y se encuentra a disposición de un grupo de elite, por su alto costo. 

Entre las drogas depresoras están las conocidas benzodiazepinas, los barbitúricos y los opiáceos, entre los cuales se encuentra la heroína. Entre los inhalantes están los pegamentos, barnices, pinturas y petróleo; el más conocido es el Agorex. Por último, entre los alucinógenos se cuentan la marihuana, la mescalina y el LSD. Los adictos suelen mezclar estas drogas, lo que explica que éstas puedan producirles efectos muy graves, incluso la muerte.
Drogadicción en Chile

En Chile la droga es un problema emergente. En general, se dice que los individuos proclives a la delincuencia, de personalidad amoral, que son perseguidos por la sociedad o que de alguna manera se rebelan contra ella, son los que consumen droga, pero, en realidad, este problema se da en todos los medios, incluso en el medio profesional y también médico. Hasta los años 80 era un problema incipiente. La información acerca de los efectos de la droga venía de instituciones no gubernamentales, grupos privados que pretendían informar a la comunidad y sensibilizarla acerca de este tema, pero se carecía de información fidedigna, actualizada y zonificada geográficamente.

Como respuesta a este problema se creó, hace 10 años, el CONACE (Consejo Nacional para el Control de Estupefacientes), que cuenta actualmente con información detallada del consumo de drogas entre escolares y adultos, recolectada por medio de encuestas en cada comuna de Santiago. En 1994 se mantuvo un registro permanente de la información sobre el consumo de drogas, que se tradujo en informes bianuales; lamentablemente, no hay datos más recientes. Tampoco, hasta la fecha, hay estudios de incidencia de lo que sucede en la embarazada. 

Lo primero que llamó la atención fue la alta incidencia del problema en Providencia, en relación con barrios típicamente calificados como adictos o comercializadores de droga. 

En una gráfica de la incidencia del consumo de drogas en Chile en la población general, se puede ver que este consumo aumentó desde alrededor de 4,45%, en 1994, hasta 6,28% en 2000, o sea, tuvo un incremento de 50% en sólo seis años. La distribución por sexo del consumo de drogas ilícitas demuestra que los hombres consumen tres veces más que las mujeres, y, con respecto a la edad, el grupo más consumidor es el de 19 a 25 años, con 15,9%; es decir, 16 de cada 100 personas de esta edad han consumido droga alguna vez en su vida. En el grupo de 12 a 18 años, la cifra es la mitad del grupo anterior, pero sigue siendo muy alta. El nivel socioeconómico medio alto tiene 7,5% de consumo y el medio, 5,9%; no hay información sobre el estrato bajo. 

La droga ilícita más consumida es la marihuana, seguida por la cocaína y, mucho más atrás, la pasta base. El consumo de anfetaminas, solventes volátiles y heroína también es bajo, pero el éxtasis está comenzando a aumentar y lo más probable es que pronto se establezca entre los más consumidos. 

En una encuesta realizada en la región metropolitana en 2000, 8% de los encuestados declararon que alguna vez habían consumido drogas; nuevamente se encontró que los varones consumen tres veces más droga que las mujeres; 19% de los jóvenes de 19 a 25 años y 11% de los niños de 12 a 18 años habían consumido alguna droga ilícita. 

La droga cruza los niveles socioeconómicos y la buena educación no impide su consumo. Providencia supera con creces a La Pintana en el consumo de marihuana y no hay ninguna diferencia entre Renca, Lo Barnechea, Lo Espejo o Huechuraba. Llama la atención que La Reina, catalogada como una comuna tranquila, tiene una cifra de 10%.
Etiología del consumo de drogas

La literatura sobre psiquiatría adolescente habla de la necesidad básica que tiene el ser humano de percibir y transformar la realidad en que vive. Pensar: “yo percibo la realidad de esta manera y trato de transformarla” permitiría que el ser humano sienta que tiene una visión o una relevancia distinta de la de un animal y que puede trascender. 

En el niño, esta necesidad de transformar la realidad se traduce en el juego, que se hace más interesante mientras más imaginación tiene. En el adolescente, la capacidad de fantasear también es muy fuerte, aunque adquiere mayor complejidad, más elementos intelectuales. En el adulto, la necesidad de trascender lo cotidiano tiene que ver con el quehacer, de modo que éste sería el gatillante del consumo de drogas en personas que no logran obtener la impresión de trascendencia por medio de sus realidades comunes y corrientes. Con la droga, pueden inducir esta sensación en forma voluntaria, en momentos conocidos y acompañados por quienes deseen.

El cerebro tiene 10.000 millones de neuronas y 20 sistemas de neurotrasmisores, modula una compleja organización que permite tener una conciencia propia de la realidad. Las drogas alteran estos sistemas y producen efectos agradables para el individuo, los que inducen la apetencia anímico-corporal y la búsqueda de facilitadores artificiales de felicidad, es decir, de las drogas. De esta forma se llega a la adicción. 

El fenómeno de la adicción, descrito solamente en los seres humanos, es muy amplio, ya que abarca a los afectos, el aprendizaje, el comportamiento y la sicología. Se refiere a la búsqueda compulsiva de la droga o de los tipos de comportamiento inducidos por ésta, y a la incapacidad de controlar estos comportamientos, independiente de sus consecuencias perjudiciales de tipo social, económico, físico o psicológico. 

La dependencia y el cambio de apreciación de la realidad llegan a tal punto que la gente pierde el control sobre el consumo. Esto tiene que ver con la capacidad que tiene la droga para causar la adicción. Hay quienes piensan que controlan el hábito de fumar porque fuman sólo 5 cigarrillos, pero se mueren por fumar después de almuerzo, por ejemplo. 

Otros no logran percibir a sus amistades ni tener un nivel de conversación o socialización si no están estimulados y excitados por el alcohol. Las otras drogas, probablemente, tienen un efecto mucho más violento y favorecen aún más la adicción. 

Todas las adicciones se caracterizan por cambios físicos y psicológicos que afectan transversalmente la percepción de sí mismo y la integridad física, y dan síntomas como taquicardia, cefalea, baja de peso, irritabilidad, labilidad emocional, etc. 

Se sabe que los indios de México utilizaban la mescalina y que los machis o brujos del pueblo permitían el consumo de drogas como el peyote, una vez al año, para caer en un trance masivo y así hacer sentir a su pueblo que formaba parte de una familia. Actualmente, se consume la droga en forma más individual, lo que favorece la mirada introspectiva, pero es como verse en un espejo que tergiversa permanentemente la silueta, los colores y las formas personales. Este fenómeno aumenta la tendencia a la individualización, pero, en esa búsqueda, el individuo se pierde a sí mismo.
Consumo de drogas en el embarazo

El uso de las drogas adictivas es un fenómeno que se remonta a los años 60, cuando la generación hippie empezó a consumirlas en forma comunitaria como una forma de rebelarse contra una serie de comportamientos sociales de la época. Muchas mujeres se embarazaron y tuvieron hijos que sufrieron exposición a drogas in utero, lo que dio origen a la descripción de sus consecuencias en la literatura. 

En ese entonces se comenzó a hablar de la acción potencialmente teratógena de las drogas lícitas, como el tabaco y el alcohol, y de las ilícitas; en los años 70 se describió algunos resultados neonatales de la adicción al opio y al alcohol en las embarazadas y se hizo notar que los hijos de mujeres alcohólicas o drogadictas podían presentar síntomas de abstinencia, especialmente en el caso de la heroína o metadona, que actualmente son menos populares. En los años 80, la atención comenzó a focalizarse en la cocaína, a medida que ésta se hizo más popular. Incluso se pudo establecer un perfil psicosocial de la embarazada adicta, lo que permitía captarla mediante una encuesta social. 

Las embarazadas adictas, generalmente, son hijas de padres adictos, particularmente alcohólicos; hay una alta proporción de abuso sexual temprano: entre 30% y 50% de ellas refieren el antecedente de abuso sexual, de otro tipo o abandono durante la niñez. Cuando inician la actividad sexual continúan relacionándose con hombres adictos o alcohólicos, por lo que a menudo son víctimas de violencia intrafamiliar y de diversos desórdenes psiquiátricos. 

Esta forma de alteración mental–social, en que parece que las percepciones, los valores morales y la ética están totalmente transformadas, sería muy difícil de revertir. 

Efectos de la exposición fetal a drogas

El sistema nervioso central se desarrolla gracias a una compleja interacción entre genes, ambiente y un programa de desarrollo específico, aunque aún no está claro cuál es el peso relativo de cada uno de estos factores. La programación de la maduración se inicia a los 28 días de gestación. En ese momento el embrión, que debe medir 1 cm, inicia el desarrollo del tubo neural y comienza a inducir la maduración del futuro sistema nervioso central. Posteriormente, en la lactancia y la niñez, actúan otros estimulantes de esta maduración, como la crianza, los vínculos que se establecen con la familia, etc. 

Por lo tanto, las noxas afectarán el desarrollo del sistema nervioso, dependiendo del tiempo de exposición, de la protección frente a ella y del momento de la gestación o de la vida en que se presenten. 

Una especulación que podría tener alguna base plantea que el consumo de drogas en la embarazada condiciona un sustrato neurológico que aumenta la tendencia al consumo de drogas o a la búsqueda de las conductas relacionadas durante la vida adulta del individuo. Esto explicaría que los adictos sean hijos de adictos o de alcohólicos y que gusten de exponerse a situaciones vitales o deportivas arriesgadas y extremas, actitudes que reflejarían la impronta de una alteración precoz que se traduciría en la necesidad de una cantidad mayor de adrenalina en sus interrelaciones neuronales. 

Los desórdenes del desarrollo del sistema nervioso central son de dos clases: los que ocurren en la primera mitad de la gestación, y que comprometen la citogénesis de las neuronas y la migración celular; y los que ocurren en la segunda mitad de la gestación, que afectan el crecimiento cerebral y su diferenciación. 

El cerebro se desarrolla siguiendo un orden, partiendo por la migración de la neurona, la organización y la mielinización. La organización es un proceso de conexión o de “alambrado” del sistema nervioso central, que comienza entre el quinto y el sexto mes de gestación y sigue ocurriendo hasta el primer año de vida. Gracias a este proceso se producen las comunicaciones de célula a célula y se organizan e integran los sistemas. 

En este momento ocurre también la apoptosis, un proceso que eventualmente puede ser reversible y que consiste en la programación de las células para la autodestrucción. Cuando actúa una noxa en ciertos sectores, la apoptosis se puede revertir para evitar la muerte de algunas neuronas o células destinadas a morir, como una forma de compensar la muerte de células vecinas causadas por la noxa. 

Esto podría afectar el funcionamiento de toda la comunidad neuronal que está organizándose. También hay alteraciones que determinan algún grado de hipersensibilidad o bien una pobre modulación del comportamiento, y es un momento importante para la incorporación de la información neurosensorial. 

Este es un proceso más bien de la segunda etapa del embarazo, de modo que se debe incentivar a la madre adicta para que abandone la droga en este momento, aunque haya sido consumidora en el primer semestre, porque en el segundo y tercer trimestres ocurren episodios tan importantes para el feto que, de todos modos, éste se va a beneficiar y también ella, si aprovecha este momento para tratarse y salir de su adicción. 

En el cerebro fetal que está en desarrollo, todas las drogas, como el alcohol, la nicotina, los narcóticos, los opioides, etc., pueden actuar como teratógenos, según el momento de la exposición, y todos estos agentes pueden alterar, tanto el desarrollo del cerebro fetal como su función. Ciertos modelos animales han permitido eliminar algunas variables postnatales del ambiente físico o psicológico, y así se ha demostrado que estas alteraciones pueden ocurrir independientemente del lugar donde nace, del nivel socioeconómico y del trato que se tenga con el animal recién nacido, o sea, que hay una impronta in utero que va a seguir su evolución.

El compromiso más persistente es el de los sistemas de neurotransmisores que participan en las funciones de atención y afecto de estos niños, algo bastante difícil de medir; los trastornos de este tipo se suelen atribuir a la falta de atención y cuidado, o a la mala relación de la madre con su niño. También se altera la calma de la persona que está a cargo del niño, porque no logra controlar el llanto de éste por los medios habituales. Son niños irritables, inquietos y carentes de afecto. Esto no es fácil de medir, pero los psicólogos pueden hacerlo. 

En un estudio sobre la incidencia del consumo de una droga en los Estados Unidos, en que se clasificó como tal los canabinoides, la heroína y la cocaína, se describió una incidencia de 8% a 12% en cualquier momento del embarazo, o sea, alrededor de 10 de cada 100 mujeres embarazadas habían consumido drogas, conclusión que resulta impresionante. No hay cifras de Chile. 

Frente a esta situación, el pediatra no sólo debe enfrentar a la madre sino que tiene que ocuparse el niño; el médico, en general, debe velar por la protección del más desvalido, que es uno de los derechos del niño. En tal sentido, se entrega cierta autonomía a los médicos que están a cargo de los niños para que tomen la decisión de protegerlos ante su madre, si sospechan que ella no podrá darles el cuidado debido. Además, estas madres muestran una alta incidencia de enfermedades como la hepatitis B, suelen ser portadoras del VIH o de otras enfermedades de transmisión sexual, y sufren de una mayor incidencia de patologías perinatales, es decir, la situación pasa a ser un problema del binomio madre-hijo.

Síndrome Alcohólico Fetal

La incidencia universal de este síndrome es de 1/600 nacidos vivos, más alta que la del síndrome de Down. Es la tercera causa más frecuente de retraso mental; los niños afectados se caracterizan por tener el antecedente de retardo de crecimiento intrauterino grave, microcefalia importante y coeficiente intelectual de alrededor de 65. Al comienzo, los niños pueden sufrir un síndrome de abstinencia neonatal y presentar algunas características dismórficas o malformaciones congénitas esqueléticas, cardíacas, genitourinarias y labio leporino. El fenotipo típico comprende hipertricosis, puente nasal bajo y chato, frente aglobada y filtrum nasal más largo de lo normal, lo que no tiene que ver con la etnia del niño. Este fenotipo, en conjunto con el comportamiento del recién nacido, obliga a descartar un síndrome alcohólico fetal.

Tabaquismo en la embarazada

El alcohol tiene un trasfondo social importante; todos le recomiendan a la embarazada que no consuma alcohol, pero no rige lo mismo con el consumo del tabaco. La nicotina actúa sobre la circulación placentaria, aumenta la resistencia, favorece la isquemia crónica y la hipoxia fetal, y se traduce en una mayor tasa de abortos espontáneos, prematurez y muerte perinatal, principalmente por el retardo de crecimiento intrauterino. 

El mayor efecto de la nicotina consiste en la disminución del peso final del recién nacido, en 150 a 250 g. La cifra no parece mucho, pero es significativa. Otros efectos son aumento de los temblores, mala respuesta auditiva y aumento del tono muscular. Además, como la madre sigue fumando, la nicotina pasa a la leche en bajas concentraciones. 

Consumo de marihuana en la gestación

El canabinoide atraviesa la placenta sin dificultad y reduce el flujo uterino; se provoca una hipoxia fetal que es difícil de distinguir, porque la medición actual de la oxigenación del feto no es eficiente; los resultados de estos fenómenos hipóxicos consisten en alteraciones neurológicas de distinto grado en el RN. 

La marihuana diminuye el periodo de gestación promedio en una semana, por lo menos, se asocia a un descenso de peso de alrededor de 150 g y explica algunas alteraciones neurológicas del periodo neonatal, como los temblores y sobresaltos que no corresponderían a los fenómenos típicos descritos en el recién nacido. 

Consumo de cocaína en el embarazo

La cocaína es la droga que más se utiliza durante el embarazo, frecuentemente asociada con el alcohol. Ejerce su acción farmacológica mediante el bloqueo sistemático de la recaptura presináptica de las catecolaminas endógenas, dopamina, epinefrina y norepinefrina. Lo anterior se traduce en exceso de neurotrasmisores en la membrana postsináptica y desorganización de las funciones del cerebro.

La dopamina es el principal neurotrasmisor que actúa en las emociones, el ánimo y las motivaciones, los que se ubican en el sistema límbico. La euforia que se atribuye a la cocaína se debe a que, en vez de liberación simple, recaptura y nueva liberación, hay una permanente estimulación que lleva al afectado a un estado de excitación continua. 

La solubilidad lipídica de la cocaína es muy alta, por lo que atraviesa la placenta muy rápidamente y puede pasar la barrera hematoencefálica fetal. 

Los efectos clínicos secundarios al aumento de catecolaminas circulantes son los síntomas de vasoconstricción: hipertensión materna, aumento de la contractilidad uterina, mayor incidencia de abortos, mortinatos, partos prematuros y rupturas vasculares fetales. Además, la vasoconstricción placentaria se asocia a una caída del flujo uterino, lo que conduce a hipertensión, taquicardia fetal o hipoxia fetal, asfixia intrauterina crónica y, por último, retardo de crecimiento intrauterino. 

La resonancia nuclear magnética ha permitido detectar estos efectos tóxicos en los infartos cerebrales fetales. El estímulo permanente, sumado a la ruptura de los vasos del sistema nervioso central, que son muy frágiles en el recién nacido, se traduce en zonas de infarto significativas en el cerebro.

La cocaína que ingresa al feto se concentra principalmente en el cerebro, donde alcanza cuatro veces los niveles plasmáticos. Tiene un efecto tóxico directo, evidenciado por alteraciones en el electroencefalograma y en las tomografías computarizadas, y por la mayor incidencia de anomalías congénitas, infartos y microcefalias. También puede ocasionar otras alteraciones neurológicas como temblores, alteraciones del sueño, hipertonía, hipotonía, irritabilidad, llanto agudo y convulsiones. Si el médico está informado, puede pesquisar a niños cuya exposición no se determinó en el prenatal. 

Deben llamar la atención los niños muy irritables, con llanto muy agudo y difíciles de calmar aunque la madre los atienda. Al examen, son niños cuya circunferencia de cráneo es menor que lo normal, con tendencia a la hipertonía y que, además de la irritabilidad, tienen algunos temblores finos, los que, por el retardo del crecimiento intrauterino, pueden plantear una hipoglicemia, pero ésta se descarta. Su fenotipo no es tan grosero como el del síndrome alcohólico fetal, pero con algunos elementos destacables.

En el caso de un niño que nació en el Hospital Sótero del Río, tenía la frente abombada, fontanelas más amplias que lo normal y puente nasal con labio como de mono. El niño no se consolaba fácilmente; al consultarle a la madre si había consumido algún tipo de droga, contestó positivamente y preguntó si eso tenía alguna importancia para su hijo. En ese momento hay que rescatar a esa madre, con la ayuda de la asistente social, porque si amamanta al niño mientras sigue consumiendo droga, seguirá intoxicándolo por medio de la leche materna.

Los efectos fetales de la cocaína son claros. La hipoxemia mantenida puede interrumpir la organogénesis, que depende del flujo sanguíneo. Produce ruptura vascular fetal y un efecto teratogénico que tiene que ver con el tono vascular y la perfusiónde los órganos, y que se acompaña de anomalías cardíacas e incluso infartos del miocardio. Los niños pueden tener atresia intestinal, enterocolitis de inicio precoz sin causa aparente, vómitos, deposiciones anormalmente blandas para un recién nacido y algún tipo de malformación genitourinaria y de extremidades. 

Un aspecto que llama la atención es la dismorfia facial, caracterizada por fontanela amplia, glabela prominente que da la frente abombada, marcado edema de párpados periorbital, puente nasal bajo, nariz corta y uñas y ortejos pequeños, como hipoplásicos. Otros hallazgos pueden ser paladar o labios fisurados y artrogriposis. 

Este fenotipo difiere del síndrome alcohólico fetal en el filtrum amplio con labio superior delgado, que confirma la existencia de la exposición prenatal, aunque la madre generalmente consume ambas drogas. Otro signo que se puede encontrar es la implantación de la oreja más baja que lo normal. 

Manejo y seguimiento: La neurotoxicidad que produce la cocaína es distinta a la de los opioides. La irritabilidad, el llanto agudo y la dificultad para calmar y alimentar al recién nacido puede exigir el uso de pulsos cortos de fenobarbital durante dos a tres días, hasta que la madre adquiera confianza. Lo más importante es trabajar en establecer la relación madre-hijo, pero si el niño es irritable y no permite establecer el apego, es preciso romper este círculo. Si la madre sigue siendo consumidora activa, se debe contraindicar la lactancia, como ocurre con las madres que, además de lo anterior, son VIH positivas. 

El seguimiento de estos niños no es fácil, por la sanción social y la estigmatización que sufren las madres, quienes, a medida que el niño mejora o que alguien las ayuda, van abandonando los controles. Los escasos estudios de seguimiento a largo plazo que hay señalan que estos niños tienen un comportamiento anormal, que su patrón de sueño está alterado y que presentan temblores e incapacidad para ser consolados; son muy irritables y tienen una desorganización total de la respuesta social que se puede objetivar en el electroencefalograma y en los potenciales evocados visuales. 

La incidencia de muerte súbita en estos niños es tres a siete veces mayor que en los hijos de madres no consumidoras; además, suelen mostrar déficit atencional y carácter apático; no hay cómo motivarlos y se van aislando progresivamente de sus pares y de los adultos, lo que explica que con frecuencia caigan en la adicción que sus madres les entregaron como herencia.
Diagnóstico del consumo de drogas

Hay tres formas clásicas de hacer este diagnóstico: encuesta, análisis tóxicológico de orina y análisis del pelo de la madre y del recién nacido. 

En los Estados Unidos se ha visto que la encuesta generalmente produce mucho sentimiento de culpa, vergüenza y temor a las repercusiones sociales. Muchas veces ni los parientes más próximos conocen la situación y las mujeres, por lo tanto, tienen miedo de ser encarceladas o vigiladas. Aun así, la encuesta es una buena aproximación, del punto de vista epidemiológico. La encuesta funciona mejor en las maternidades, porque allí las madres toman conciencia de que su problema es secundario frente a los que afligen a este niño indefenso y entonces entran en confianza y revelan asuntos personales. 

En Michigan, que se caracteriza por un alto nivel de consumo de drogas y una población fundamentalmente obrera, en 20% a 30% de las embarazadas, la prueba de orina sería positiva para drogas. El inconveniente del examen de orina es que sus datos se refieren solamente a la semana previa al parto y así basta que la mujer deje de consumir en esa semana para pasar sin detección por la maternidad. 

No sirve para saber lo que ocurrió durante el embarazo. Por eso, en los estados en que el consumo es alto se hace el examen toxicológico para drogas en orina a todas las madres que ingresan con amenaza de parto prematuro y, posteriormente, a los recién nacidos. Se utiliza la técnica del radioinmunoanálisis, que permite detectar la presencia de cocaína y sus derivados, y también otras drogas como la marihuana. 

El examen de pelo de la madre y del recién nacido es muy sensible, pero tiene 13% de falsos positivos en las madres, lo cual es muy complicado.

Hace algunos años se describió que en el meconio del recién nacido se podía encontrar cocaína, morfina, marihuana y también alcohol de manera más confiable, porque el meconio comienza a acumularse en el sistema digestivo a partir la semana 17, o sea, informa acerca de lo que pasó en las 23 semanas previas al parto y constituye un documento histórico de lo que consumió la madre. 

En un artículo publicado en 2001, la persona que ideó la búsqueda de tóxicos en el meconio comparó los tres sistemas de estudio disponibles en relación con la cocaína y encontró que la encuesta tenía una sensibilidad de 65% y una especificidad de 100%, sin falsos positivos, pero con 50% de falsos negativos. 

El análisis del pelo tenía una sensibilidad de 100% y una especificidad de 68%, no tan buena como la anterior, con 13% de falsos positivos, pero sin falsos negativos. Finalmente, el radioinmunoanálisis del meconio con confirmación por cromatografía dio una sensibilidad de 87%, con especificidad de 100%, sin falsos positivos, pero con un porcentaje de falsos negativos. Se concluyó que la encuesta y el estudio de meconio son los únicos elementos que permiten detectar la exposición. 

Los metabolitos de las drogas llegan al meconio después de la metabolización en el hígado, provenientes de la orina deglutida por el feto en la etapa intrauterina. La muestra de meconio se obtiene en las primeras 48 horas y se guarda en una bolsa de plástico que se debe refrigerar; se puede mantener congelada hasta nueve meses. La cantidad que se encuentra en el meconio no se relaciona con la cuantía del consumo de la madre; sólo da un resultado positivo o negativo. 

En Santiago, solamente dos laboratorios hacen este examen. Uno es el Laboratorio de la Universidad de Chile, cuyo costo es más alto y que está orientado principalmente a la búsqueda de drogas en los deportistas; el otro es el Laboratorio Clínico Dra. Teresa Palma, que recibe muestras de meconio, pelo y orina para la búsqueda de cocaína, marihuana y anfetaminas. La muestra se analiza con radioinmunoanálisis en el laboratorio de la Sociedad de Análisis y Asesoría Química y el resultado se entrega en tres o cuatro días.
Tratamiento del síndrome de privación

Los cuadros que causa la abstinencia son autolimitados, pero el médico y la madre deben conocerlos; la madre debe tener claro que el niño estará irritable solamente mientras le dure el efecto de la exposición intrauterina. 

El tratamiento de cada manifestación del síndrome debe ser individualizado, basado en la gravedad del cuadro, la droga y la cantidad que ha usado la madre, el metabolismo y excreción fetal de la droga, y los riesgos y beneficios del tratamiento. A un niño con irritabilidad no se le puede administrar permanentemente fenobarbital, porque se va a dormir y no va a tomar pecho. El tratamiento debe ser específico; si es necesario, con fármacos similares a la droga causal.

Los síntomas que ameritan tratamiento en un recién nacido son las convulsiones, la dificultad para alimentarse, por estar ya sea muy dormido o muy irritable, la presencia de diarrea, que incluso puede causar deshidratación, y las dificultades importantes para conciliar el sueño. Como los recién nacidos duermen 90% del tiempo, si un niño no puede dormir, gasta mucha energía y se torna irritable, incluso puede tener fiebre no asociada con infecciones.
La lactancia

Si bien la lactancia materna es una fuente invaluable de nutrición y protección inmunológica, en presencia de drogas es preciso tomar algunas decisiones. El alcohol pasa libremente por la leche materna, pero su metabolito tóxico no pasa, de modo que los niños pueden estar más dormidos, pero no sufren el efecto más tóxico del alcohol. Es necesario mantener esta información en reserva y se debe insistir en que una mujer lactando no puede consumir alcohol. 

La nicotina pasa a la leche en bajas cantidades. La recomendación, para las madres fumadoras que no puedan contenerse, es fumar hasta dos a tres horas antes de dar pecho, de modo que la cantidad de nicotina que pasa a la leche sea lo más baja posible. Esta droga tampoco alcanza niveles tóxicos en la circulación.

La cocaína sí pasa a la leche; su consumo en la lactancia es una contraindicación absoluta de ésta. Debemos hacer el máximo esfuerzo para que no se consuma ninguna droga durante la lactancia.

En un estudio de Mena se abarcó a los hijos de madres consumidoras de pasta base en la Región Metropolitana Sur Oriente, que corresponde al Hospital Sótero del Río, se reunió a alrededor de 110 madres, de quienes 24% eran adolescentes; la mitad eran solteras y un tercio, convivientes, cifras que no están lejos de representar a la sociedad. 

Entre estas madres, 40% consumían alcohol además de la pasta base, que es muy adictiva. Entre los recién nacidos, 68% eran pequeños para la edad gestacional y generalmente pesaban menos de 3 kg; 38% de los niños tenían microcefalia; en 60% de los casos hubo que hospitalizarlos por patologías graves como asfixia, síndrome convulsivo o cardiopatía. En cuanto a la situación social de estos niños, 22% vivían con la madre adicta, 7% con la madre rehabilitada y no se conocía el paradero de los demás.

Resumen
  • La incidencia de consumo de drogas ilícitas es alta entre las mujeres de edad fértil.
  • La exposición prenatal a cocaína es un marcador biológico de alto riesgo perinatal.
  • El efecto a largo plazo depende de muchos factores, pero hay una impronta que se produce in utero.
  • La sospecha de exposición prenatal a drogas se debe estudiar mediante la historia y la determinación de drogas en meconio del recién nacido antes de las 48 horas; es un momento ideal para realizar algunas intervenciones.
  • La exposición deliberada a la droga es una forma de abuso infantil prevenible.
  • La prevención en los jóvenes podría ser la mejor intervención a futuro; no se puede esperar a que las adolescentes estén embarazadas para preocuparse del problema.
  • Debemos entrar a los colegios y hacer campañas a través de la televisión; la información y la educación son intervenciones seguras y eficaces.
  • El único centro especializado en Chile es el Hospital Sótero del Río, en la Región Metropolitana, en el cual se han centralizado todos los casos. La información que se obtenga en él permitirá corregir y mejorar el ambiente psicosocial y familiar que rodea a estos niños, rescatarlos de la violencia intrafamiliar y la delincuencia.
En su libro acerca de la adolescencia, Sergio Canals observa que “la oferta de drogas, los modelos, la exigencia de éxito y la influencia de una información desbordante a través de los medios de comunicación amenazan continuamente el desarrollo armónico de nuestros jóvenes. Es aquí donde se pierde el control y comienza la búsqueda compulsiva de situaciones extremas para responder al “ cómo cambio mi realidad y la transformo’”.

¿Cuáles son las consecuencias del consumo de cocaína en las mujeres embarazadas?

Se desconoce la totalidad de los efectos de la exposición prenatal de la cocaína en los niños, pero hay muchos estudios científicos que demuestran que los bebés cuyas madres abusaron de la cocaína durante el embarazo a menudo nacen prematuramente y con menor peso, talla y circunferencia de la cabeza en comparación con los bebés que nacen de madres que no consumen cocaína.

No obstante, es difícil calcular el impacto total de las consecuencias del consumo materno de la droga y determinar el peligro específico sobre el feto. Hay muchos factores que contribuyen a la dificultad para determinar el impacto directo materno e infantil (tanto antes como después de nacer) del consumo de cocaína durante el periodo de gestación, los cuales son característicamente difíciles de medir. 
Algunos de estos factores son la cantidad y el número total de drogas que abusó la madre (incluyendo la nicotina), los cuidados prenatales recibidos, la posible negligencia o abuso al niño, la exposición a la violencia, las condiciones socioeconómicas, el estado de nutrición materna, otros problemas de salud y la posibilidad de que la madre haya sido expuesta a enfermedades de transmisión sexual.

Muchos recordarán que los “bebés crack”, es decir, los bebés que nacen de madres que usaron “crack” durante el embarazo, habían sido declarados por muchos como una generación perdida. Se presagiaba que esa generación iba a sufrir daños graves e irreversibles, incluyendo una disminución en la inteligencia y en las habilidades sociales. Más tarde se determinó que esto había sido una gran exageración. Sin embargo, el hecho de que la mayoría de estos niños parecen normales no se debe interpretar como una señal de que no hay razón para alarmarse. 

Con el uso de tecnologías avanzadas, los científicos están descubriendo que cuando el feto es expuesto a la cocaína durante el periodo de desarrollo, se pueden producir cambios pequeños, pero muy importantes para el futuro en algunos de estos niños, incluyendo carencias en algunos aspectos del rendimiento cognitivo, del procesamiento de información y en la atención a sus tareas, las que constituyen habilidades importantes para que el niño logre realizar todo su potencial.

5 efectos de las drogas en el embarazo

Sin hacer un señalamiento o un juicio hacia la mujer que consume alguna sustancia que ponga en peligro su salud, es importante que esté sensibilizada acerca de que durante el proceso de gestación tiene bajo su custodia la salud de su hijo, por lo que se debe evitar el uso de drogas en el embarazo.

No se trata de calificar si algunas de estas sustancias son más dañinas que otras, la doctora Laura León, especialista del Centro de Integración Juvenil, explica que: “por medio de la ingesta de drogas en el embarazo, el pequeño que viene en camino empieza a sentir los efectos del estupefaciente que se consume, debido a que es una conexión totalmente directa, por lo tanto el bebé corre el riesgo de generar dependencia”.

Los daños para el bebé

De acuerdo a la especialista, el hecho de que nazca aparentemente sano, no indica que lo esté, ya que cada una de las sustancias tóxicas a las que puede estar expuesta una mujer, causa distintos daños desde el momento de la concepción y continúan a lo largo del desarrollo, lo cual lo deja ante una expectativa de vida completamente desoladora. A continuación se exponen las drogas más comunes y sus consecuencias en su hijo:

Marihuana: Provoca que llegue menos oxígeno y nutrientes al feto, por lo que es común que nazca con un alto riesgo de desarrollar desórdenes de atención y problemas de aprendizaje que no pueden ser detectados hasta la edad escolar.

Cocaína: Interfiere con el flujo de oxígeno y nutrientes que recibe el feto. Al nacer suelen tener un peso y tamaño mucho menor que el que tendría un bebé cuya madre no consumió drogas en el embarazo. Además, tienden a tener la cabeza más pequeña, lo que puede indicar que el cerebro también lo es.

Heroína: Los pequeños desarrollan la adicción desde que están en el vientre, por lo que durante los primeros días o semanas de nacimiento presentan síndrome de abstinencia, que causa irritabilidad, disminución de los estados de alerta, temblores, movimientos anormales, hipertonía (tensión exagerada del tono muscular) y alteraciones del sueño. Durante el primer año de vida son frecuentes los trastornos de coordinación motora y altos niveles de actividad, además de poco auto-control.

Alcohol: Se registra desde un ligero a grave retraso mental, distracción, falta de concentración, retraso al hablar, problemas para oír o ver, problemas al relacionarse con otras personas y en controlar su comportamiento.

Tabaco: Disminuye los movimientos respiratorios fetales, altera la frecuencia cardiaca y representa un mayor riesgo de parto prematuro y de abortos espontáneos, así como de retardo del crecimiento fetal.

La especialista explica que si alguna de estas sustancias se combina, existe el riesgo de que los efectos de cada una de ellas se unan, lo que detona un daño mayor e irreversible en el pequeño.

Aún cuando la madre juega un papel preponderante en la forma en que el bebé recibe el impacto del consumo de drogas en el embarazo, el padre también influye en ello, ya que por alteraciones en los cromosomas se afecta su desarrollo cerebral y craneal, y pueden presentarse malformaciones físicas.

Por el bien de ambos

Hacer frente a una adicción requiere de varios factores como la decisión para superarla, el apoyo de los seres queridos y de manera fundamental, recibir atención especializada. En este sentido la doctora Laura León, afirma que cuando una mujer con este problema, está embarazada necesita acudir a un centro de rehabilitación independientemente de la atención ginecológica.

La especialista indica que la paciente requiere una atención integral para la adicción, es decir, necesita un tratamiento encaminado a reducir el consumo de droga en el embarazo, ya que no es posible terminar de un día a otro con el problema.

La responsabilidad que implica un embarazo inicia desde procurar el bienestar de la madre para que como consecuencia, el bebé pueda aspirar a un desarrollo pleno y saludable, apartado del riesgo de vivir anclado desde su primer contacto, con la vida a las adicciones. “El principio de ser pacientes es empezar con uno mismo”.

4/22/2015

Illegale Drogen - tabu in der Schwangerschaft?

Wenn Sie illegale Drogen konsumieren, könnten Sie sich zeitweise sehr isoliert fühlen. Aber Sie sind nicht allein – Drogenkonsum ist verbreiterter als Sie vielleicht glauben. Etwa jeder vierte Erwachsene zwischen 18-64 Jahren ist schon mit Drogen in Kontakt gekommen 

Drogen sind auf jeden Fall tabu in der Schwangerschaft!

BabyCenter möchte Ihnen die Auswirkungen der verschiedenen Drogen auf Ihr ungeborenes Kind erklären. Je mehr Sie darüber wissen, umso besser können Sie verstehen, wie wichtig es ist, keine Drogen zu nehmen. Sollten Sie Schwierigkeiten haben, mit dem Konsum von Drogen aufzuhören, dann wenden Sie sich an Ihren Arzt/Ihre Ärztin oder Hebamme und bitten um Hilfe. Das ist ein wichtiger Schritt, um Ihrem Baby eine gesunde Zukunft zu ermöglichen. 

Ist es gefährlich, wenn ich während der Schwangerschaft Drogen konsumiere?Einige Drogen sind gefährlicher als andere. Es ist jedoch sicher, dass alle Drogen Ihnen und Ihrem Ungeborenen in irgendeiner Weise Schaden zufügen. Dabei können auch kleine Mengen zu großen Schäden führen.

Der Zeitpunkt, an dem Sie erfahren haben, dass Sie schwanger sind, ist ideal, um Ihr Leben zu ändern, damit Ihr Baby einen möglichst guten Start ins Leben erhält. Wenn ein Elternteil Drogen konsumiert, wird das Leben des Kindes davon Zeit seines Lebens beeinflusst. 

Welche Effekte haben Drogen auf mein Baby?Beinahe alle Drogen erreichen Ihr Baby über die Plazenta und können ihm mehr oder weniger schaden. 

In der frühen Schwangerschaft kann es zu Entwicklungsstörungen bis zur Fehlgeburt kommen. 

Im späteren Stadium der Schwangerschaft kann der Drogenkonsum Frühwehen auslösen und zur Frühgeburt führen. Da die Droge die Nahrungs- und Sauerstoffversorgung des Babys vermindern kann, ist das Baby bei der Geburt womöglich viel unterentwickelter, als es das normalerweise wäre. Die Plazenta kann nicht mehr in vollem Ausmaß tätig sein und es kommt zu einer Ablösung der Plazenta von der Gebärmutterwand. Die dadurch auftretenden Blutungen können lebensbedrohlich für Sie und Ihr Kind sein.

Wenn Ihr Baby auf die Welt kommt, kann es unter ausgeprägten oder sogar lebensbedrohlichen Entzugserscheinungen leiden und muss dann im Krankenhaus behandelt werden. 

Was ist, wenn ich Drogen genommen habe ohne zu wissen, dass ich schwanger bin?Sollte es sich bei Ihrem Drogenkonsum um eine einmalige Sache gehandelt haben, besprechen Sie mit Ihrem Arzt/ Ihrer Ärztin, ob weitere Untersuchungen notwendig sind. Bei mehrmaligem oder regelmäßigem Konsum sollten Sie unbedingt einen Arzt/eine Ärztin aufsuchen, denn auch das Aufhören muss unter ärztlicher Kontrolle erfolgen und unter Umständen mit einem Ersatzmedikament (Methadon) begleitet werden.

Welche Drogen haben welche Wirkung?Cannabis (Marihuana)

Marihuana ist die meistkonsumierte illegale Droge . Der regelmäßige Konsum von Cannabis während der Schwangerschaft kann zu späteren Entwicklungs- und Lernproblemen Ihres Babys führen. Diese Babys sind unruhiger und schreckhafter als andere Kinder. 

Gerauchtes Marihuana trägt außerdem dieselben Risiken in sich wie Rauchen allgemein – Frühwehen, ein niedrigeres Geburtsgewicht und andere Komplikationen. Rauchen kann auch eine Ursache für den Plötzlichen Kindstod sein. 

Amphetamine (Speed und Crystal Meth)

Wenn Sie Speed oder Crystal Meth konsumieren, sollten Sie unbedingt vor einer Schwangerschaft damit aufhören. Sind Sie bereits schwanger, nehmen Sie unbedingt ärztliche Hilfe in Form eines begleiteten Entzugs in Anspruch. Durch plötzlichen Drogenentzug kann es zu großen gesundheitlichen Problemen bei Ihnen und Ihrem Ungeborenen kommen.

Speed und Crystal Meth behindern das Wachstum Ihres Fötus und erhöhen die Wahrscheinlichkeit einer Fehl-, Früh- oder Totgeburt.

Eine verminderte Sauerstoff- und Nahrungszufuhr führt zu einer Unterversorgung der Plazenta

Die Plazenta löst sich verfrüht von der Gebärmutterwand (Abruptio Placentae) und es kann zu für Sie und Ihr Kind lebensbedrohlichen Blutungen kommen.

Die Babys können unterentwickelt sein und Auffälligkeiten in der Entwicklung des Gehirns haben.
Ecstasy

Der Konsum von Ecstasy kann zu Wachstumsstörungen und Fehlbildungen führen und Auswirkungen auf die motorische Entwicklung (Koordination und Bewegung) Ihres Babys haben. 

Kokain und Crack Kokain 
Der Konsum von Kokain oder Crack Kokain kann in der frühen Schwangerschaft eine Fehlgeburt verursachen.

Im weiteren Verlauf der Schwangerschaft kann er zur Frühgeburt oder zur vorzeitigen Ablösung der Plazenta mit lebensbedrohlichen Blutungen führen.

Kokainkonsum kann zur Unterentwicklung des Babys führen und zu späteren Störungen bei der Lern- und Verhaltensentwicklung. 

Heroin und starke Schmerzmittel

Heroin wirkt sich in vielerlei Hinsicht negativ auf die Entwicklung des Babys aus. Dasselbe gilt für starke Schmerzmittel wie z.B. Morphine während der Schwangerschaft. Sie bewirken eine schnelle Abhängigkeit, die Sie vielleicht gar nicht gleich bemerken.

Heroin kann zu Wachstumshemmung, Frühgeburt oder Totgeburt führen - rund 50% der heroinabhängigen Mütter bringen Ihr Kind zu früh zur Welt. 

Heroinsüchtige Frauen sollten im Falle einer Schwangerschaft sofort auf beispielsweise Methadon umsteigen. Diese Ersatzdroge wird in regelmäßigen Intervallen verabreicht und so im Blutkreislauf auf einem Level gehalten, der Mutter wie Baby weniger Probleme als Heroin bereitet. Mit professioneller Hilfe kann es eine Frau schaffen, die Mengen, die sie konsumiert, langsam zu verringern. Den Frauen wird davon abgeraten, die Droge komplett wegzulassen, da dies beim sich entwickelnden Baby zu Stresssymptomen und Entzugserscheinungen führen und so Schäden verursachen kann. Auch kann dies vorzeitige Wehen auslösen oder sogar zur Totgeburt führen.

Babys, die vor der Geburt Heroin oder Methadon ausgesetzt waren, zeigen nach der Geburt ebenfalls extreme Entzugssymptome und müssen oft wochenlang behandelt werden. Zu den Symptomen zählen Atemnot, Fieber, Krampfanfälle, Reizbarkeit, Ruhelosigkeit, Schwierigkeiten beim Trinken und Durchfälle. Das Baby muss auf jeden Fall professionell stationär behandelt werden! 

Wo kann ich Hilfe bekommen?Wenn Sie illegal Drogen konsumieren, ist es sehr wichtig, bei einer Schwangerschaft einen Arzt/eine Ärztin oder eine Hebamme zu kontaktieren. Haben Sie keine Scheu, von Ihrer Sucht zu sprechen - je detaillierter umso besser. So kann Ihnen am besten geholfen werden und es beweist, dass Sie das Beste für Ihr Baby wollen. Ärzte und Hebammen sind dafür ausgebildet und können Sie auch an spezielle ExpertInnen weiterverweisen.

Alkohol und Drogen während der Schwangerschaft: Langzeitstudien belegen schädliche Folgen

Seit den 70er Jahren des letzten Jahrhunderts sind die dramatischen Auswirkungen des Konsums von Alkohol während der Schwangerschaft auf das sich entwickelnde Kind bekannt. Medizinisch werden sie heute als Fetale-Alkohol-Spektrumsstörungen (FASD) bezeichnet. Bei Fällen mit schwerer Schädigung resultieren Kleinwuchs, äussere und innere Missbildungen verschiedenen Grades, geistige Behinderung und verschiedene psychische Störungen, die sich nicht selten als Aufmerksamkeitsdefizit-Hyperaktivitätsstörung (ADHS) manifestieren. 

Hans-Christoph Steinhausen, Ordinarius für Kinder- und Jugendpsychiatrie an der Universität Zürich, hat in mehreren Langzeitstudien in Zusammenarbeit mit Hans-Ludwig Spohr (Professor und Kinderarzt in Berlin) an Kindern in Deutschland die Folgen für die längerfristige Entwicklung untersucht. Anknüpfend an ihre Veröffentlichung im Jahr 1993 zu Zehn-Jahres-Verläufen haben die beiden Forscher nun in Zusammenarbeit mit Judith Willms ihre Langzeitbeobachtungen über Zwanzig-Jahres-Verläufe von Patienten mit FASD publiziert. 

Obwohl die charakteristischen Missbildungen im Schädel- und Gesichtsbereich sich zurückbilden, bleiben der Kleinwuchs und beim männlichen Geschlecht das Untergewicht bestehen, während bei Frauen das Körpergewicht zunimmt. Besonders bedrückend sind die bleibenden Einschränkungen der geistig-seelischen Entwicklung mit einem hohen Anteil an geistiger Behinderung, stark eingeschränkten Beschäftigungsmöglichkeiten, bleibender Abhängigkeit von Versorgung und zahlreichen Verhaltensauffälligkeiten, unter denen Symptome von ADHS besonders markant sind. 

Die Studie stellt Ergebnisse der weltweit längsten Beobachtung an Menschen mit FASD vor. Die Befunde sind bedeutsam, weil sie die auch durch Behandlung meist irreversiblen Schädigungen durch übermässigen Alkoholgenuss während der Schwangerschaft dokumentieren. Die Menge des täglichen Alkoholkonsums, ab dem mit Schädigungen des ungeborenen Kindes zu rechnen ist, kann zwar noch nicht zweifelsfrei bestimmt werden, doch gilt die Empfehlung, sich auf maximal ein Glas täglich zu beschränken. 

Drogenkonsum, Intelligenz und Verhalten 

Eine weitere Studie von Hans-Christoph Steinhausen und seiner Arbeitsgruppe widmet sich den Folgen von Drogenkonsum während der Schwangerschaft. Untersucht wurden Kinder, die gemeinsam mit ihren Müttern in zwei Schweizer Einrichtungen für drogenkranke Mütter in einem Rehabilitationsprogramm stationär betreut wurden. Nebst den Auswirkungen von sogenannt harten Drogen während der Schwangerschaft wurden auch biologische Risiken während der Schwangerschaft, der Geburt und in der Neugeborenperiode sowie einige risikoreiche Umwelt- und Lebensbedingungen erforscht. Zu letzteren zählen u.a. die Grösse des familiären Netzes, Merkmale der Drogenkarriere sowie die Intelligenz und psychische Auffälligkeiten der Mütter. Im Fokus der Fragestellung stand die Entwicklung von Intelligenz und Verhalten der Kinder. 

Die mittlere Intelligenz lag in der untersuchten Gruppe von Kindern – die von Säuglingen bis zu Schulkindern reichte – unter der Norm der Bevölkerung, und der Anteil an Kindern mit unterdurchschnittlicher Intelligenz war bedeutsam erhöht. Die sogenannte Handlungsintelligenz stand in einer systematisch negativen Beziehung zum Ausmass des Drogenkonsums während der Schwangerschaft. Diese Negativ-Beziehung war vornehmlich durch den Konsum von Heroin oder Methadon geprägt. Keiner der umweltbedingten Risikofaktoren zeigte eine derartige Beziehung zur Intelligenz. Damit belegt dieser Teil der Studie die ungünstigen Auswirkungen des Drogenkonsums während der Schwangerschaft auf die geistige Entwicklung der Kinder. 

Andere Beziehungen zu den untersuchten Risikofaktoren wurden im Falle von Verhaltensauffälligkeiten dieser Kinder aufgedeckt: Es zeigte sich, dass psychische Störungen der Mütter, deren niedriger Bildungsstand sowie ein kleines soziales und familiäres Netz mit Verhaltensauffälligkeiten bei den Kindern einhergingen. Die verschiedenen biologischen Risikofaktoren spielten dabei keine bedeutsame Rolle. Der stärkste Zusammenhang konnte zwischen kindlichen Verhaltensauffälligkeiten und mütterlichen, psychischen Störungen nachgewiesen werden. Dies spricht dafür, dass die gemeinsame Rehabilitation von drogenkranken Müttern und ihren Kindern – die in den an dieser Untersuchung beteiligten Einrichtungen praktiziert wurde – ein Erfolg versprechendes Modell ist.

4/21/2015

Grossesse et alcool : quand bébé trinque

Le placenta ne filtre pas l'alcool. Boire de l'alcool, alors que l’on est enceinte, comporte donc des risques pour le développement du bébé. Comment l'alcool agit sur le fœtus et quelles sont les conséquences sur sa croissance et son comportement futur ? Et qu'en est-il des effets du tabac et des autres drogues ? Comment préserver sa santé et celle de son bébé ?

Grossesse et alcool : quand bébé trinque

Quels sont les effets de l’alcool sur le fœtus ?

Explications en images avec Marina Carrère d’Encausse et Michel Cymes.

Dès que la mère consomme de l'alcool, celui-ci se retrouve rapidement dans la circulation sanguine et arrive au placenta. Ce filtre, habituellement efficace pour contrer la plupart des germes, laisse passer l'alcool. 

Le fœtus est encore plus sensible car son petit foie n'est pas encore efficace pour l’éliminer comme le ferait celui d’un adulte. Il est donc exposé plus longtemps aux effets toxiques de l’alcool. C'est ce que l’on appelle l'exposition prénatale à l'alcool.

L'alcool va agir comme une toxine, et selon le stade de la grossesse, il va altérer les différentes étapes de développement. C’est surtout le système nerveux du bébé qui est le plus sensible, l’alcool attaque directement les neurones. Les organes se développent moins bien, les risques d'accouchement prématuré augmentent. 

On parle de syndrome d'alcoolisation fœtale, dans les cas d’alcoolisation massive. A la naissance on observe des malformations typiques : la boîte crânienne est plus petite, le nez est court et aplati, la lèvre supérieure est fine, il y n’ y pas de couloir au-dessus de la lèvre supérieure. Le réflexe de succion diminue chez le nouveau-né. Plus tard, on peut observer des troubles de l’apprentissage et de l’attention, une hyperactivité et de l’agressivité.

Paroles de mamans alcoolisées

Témoignages à visage caché de mamans alcoolisées

Boire du matin au soir. Par méconnaissance ou en raison d'une souffrance dévastatrice, des femmes continuent à s'alcooliser malgré leur grossesse.

Leurs enfants présentent de nombreux troubles du développement physique et psychique.

Que deviennent ces enfants ?

Témoignage d'un enfant de maman alcoolisée

Les médecins parlent de jeunes adultes avec des "séquelles d'exposition fœtale". Ce sont des personnes qui présentent un handicap cognitif, des troubles de la mémoire, de la concentration et de la compréhension.

Un handicap invisible qui s’exprime à chaque instant de leur vie et qui empoisonne leur quotidien. Ces enfants devenus adultes sont souvent envahis de colère envers leur mère, et risquent de reproduire le même schéma.

Heureusement certains s'en sortent...

Un réseau pour accompagner les femmes dépendantes


Le réseau permet d'aider et d'accompagner ces femmes durant leur grossesse.

Le réseau Maternité et addictions existe depuis 2002. Il prend en charge des femmes enceintes consommatrices de substances additives, et leur permet de mener à bien leur grossesse. Ce réseau les aident à arrêter leur consommation.

Une enquête a été menée sur les femmes, qui sont suivies par des Réseaux "Maternité et Addictions". 35% des femmes n’ont aucune prise en charge de leurs addictions. 20% de ces femmes ont des sérologies positives, essentiellement pour l’hépatite C. 40 % des femmes présentent des comorbidités psychiatriques sous forme de syndrome dépressif, de troubles anxieux, d’épisodes psychotiques. Cette vulnérabilité est souvent due à des parcours chaotiques, des enfances difficiles faites de séparation et de violences.

D’après une enquête, auprès de 171 mères toxicomanes, 40 % des femmes interrogées ont subi dans leur enfance des violences psychiques, 30 % des violences physiques, 20 % ont subi des abus sexuels, et 10 % ont connu l'ensemble de ces violences. 

Des traitements du sevrage dangereux pour le foetus ?

Le suivi des femmes toxicomanes est indispensable. Les bébés peuvent effectivement avoir des troubles avant, mais aussi après l'accouchement.

En cas de toxicomanie, la grossesse doit être très surveillée. Au centre périnatal d’Arbresle, près de Lyon, un service de néonatologie hospitalise ces mamans, 10 jours avant leur accouchement.

En France, on compte environ 180.000 personnes dépendantes aux opiacées, dont 100 000 personnes sous traitements de substitution. Et 25 à 30 % sont des femmes, et quasiment toutes sont en âge de procréer. On compte environ 3,8 millions de personnes consommant des psychotropes. 1,2 millions de personnes consomment du cannabis au moins 10 fois par mois. Et 11,8 millions de fumeurs de tabac.

Auparavant, les femmes toxicomanes ne faisaient pas suivre leur grossesse par peur du placement de leur enfant, ce qui était alors extrêmement fréquent.

En savoir plus sur l'addiction à l'alcool

Dossiers :
Le pancréas, une autre victime de l'alcool
Delirium tremens, le syndrome de manque
Alcoolisme, cette maladie peu connue
Alcool : des solutions contre la dépendance

Questions/Réponses :
Et si l’absorption d’alcool a lieu avant que la grossesse ne soit connue ?
A partir de quelle quantité d’alcool y a-t-il un risque pour le fœtus ?
Le syndrome fœtal alcoolique peut-il causer la mort du fœtus ?
Alcool et grossesse : un excès de précautions ?
Alcool et grossesse : les effets sur le foetus ?
Alcool et grossesse : responsable de malformations ?
Tabac et grossesse : les dangers du cannabis pour le foetus ?
Tabac et grossesse : que faire face au manque ?

Ailleurs sur le web
Prévention.chAlcool et grossesse : s'informer
Boire trop
Ce site donne des explications sur ce que signifie boire "trop" d'alcool, sur l'effet de l'alcool sur l'organisme et sur les principaux risques liés à l'alcoolisme.

Drogue pendant la grossesse

La marijuana 

Les effets directs de la marijuana pendant la grossesse ne sont pas médicalement prouvés. Cependant, plusieurs études associent la prise régulière de marijuana à un retard de croissance du fœtus et à un faible poids de naissance du bébé. D’autre part, la prise occasionnelle de marijuana durant le premier trimestre de la grossesse ne semblerait pas provoquer d’anomalie congénitale. 

Si les effets de la marijuana ne sont pas clairs, c’est surtout parce que les femmes qui en consomment prennent souvent en même temps de l’alcool et des cigarettes. De plus, la marijuana contient de nombreuses substances chimiques. Beaucoup n’ont pas été identifiées, et elles pourraient être nocives. Il est en fait difficile de distinguer les effets de la marijuana elle-même de ceux des substances chimiques qui l’accompagnent. 

La plupart des études sur le sujet se sont intéressées à l’effet de la fumée de cigarette plutôt qu’à celui de la marijuana. Qu’une femme enceinte fume du tabac ou de la marijuana, il est toutefois clair que la fumée est néfaste pour le bébé en développement. Fumer favorise les cas de : 

  • placenta prævia ;
  • naissance prématurée ;
  • faible poids de naissance ;
  • mort subite du nourrisson (MSN).
  • Les bébés ayant un faible poids à la naissance sont plus sensibles aux infections. 
Les éventuelles conséquences à long terme de la consommation de marijuana sont encore incertaines pendant la grossesse. Elle présente toutefois un risque qu’il vaut mieux éviter.

Le LSD et les amphétamines

Le LSD (acide lysergique diéthylamine) et les amphétamines sont d’autres drogues dont on ne connaît pas clairement les effets sur la grossesse. Une étude a montré que, dans sa forme pure, le LSD (administré sous surveillance médicale) ne provoquait aucune anomalie congénitale, ni risque accru de fausse couche. 

Cependant, des anomalies congénitales ont été constatées sur les bébés de femmes prenant du LSD et d’autres drogues. Il est impossible d’établir un lien certain entre ces anomalies et la consommation de ces drogues. En effet, la plupart des femmes qui prennent du LSD ou des amphétamines consomment aussi de l’alcool, d’autres drogues ou fument. Les études divergent alors quant aux effets constatés. On peut quand même affirmer que la consommation de plus d’une drogue douce semble augmenter le risque d’anomalies congénitales.

D’une manière générale, sans certitude sur l’effet exact de ces drogues sur les bébés à naître, mieux vaut les éviter.

L’ecstasy

Le premier rapport établissant un lien entre la consommation d’ecstasy et les anomalies congénitales provenait du service britannique : UK Teratology Information Service. La moitié des femmes concernées par l’étude consommait parallèlement d’autres drogues. Même si la majorité affirmait n’en avoir pris que pendant le premier trimestre de leur grossesse. Les anomalies congénitales, essentiellement des malformations des membres et du cœur, étaient plus nombreuses qu’on ne le pensait.

La cocaïne

La cocaïne est un puissant stimulant du système nerveux central. En consommer pendant la grossesse peut provoquer de sérieux problèmes. En début de grossesse, elle peut augmenter le risque de fausse couche. Consommée plus tard dans la grossesse, elle risque de déclencher le travail prématurément. Des études montrent que les femmes qui consomment de la cocaïne pendant leur grossesse présentent deux fois plus de risques que les autres femmes d’avoir un bébé prématuré. 

La consommation de cocaïne peut aussi être à l’origine d’un décollement du placenta de la paroi utérine avant le début du travail. Cette affection (abruptio placentae) peut entraîner d’importants saignements et être fatale à la mère et au bébé.

La cocaïne traverse le placenta et circule dans le sang du bébé. Elle peut provoquer des dommages irréversibles au cerveau, voire la mort d’un bébé à naître. Ces problèmes concernent plus les bébés des femmes qui ont continué à consommer de la cocaïne tout au long de leur grossesse. Les bébés des femmes qui ont arrêté d’en prendre au premier trimestre courent moins de risques. La plupart des bébés exposés à la cocaïne avant leur naissance ne présentent pas d’anomalie congénitale. Mais certaines études suggèrent que le risque est accru. Il l’est encore plus lorsque la mère a consommé fréquemment de la cocaïne pendant sa grossesse. Les anomalies congénitales associées à la prise de cocaïne par la mère incluent des malformations : 

  • du cerveau ;
  • du crâne ;
  • du visage ;
  • des yeux ;
  • du cœur ;
  • des membres ;
  • des intestins ;
  • des organes génitaux ;
  • de l’appareil urinaire.

L’effet de la cocaïne sur les nouveaux-nés est également important. La drogue peut diminuer l’apport en nutriments et en oxygène du bébé en développement. Il risque d’être beaucoup plus petit à la naissance, même s’il naît à terme. Le risque de mortalité des bébés de faible poids de naissance au cours de leur premier mois est supérieur à celui des bébés de poids de naissance normal. Les femmes qui arrêtent de prendre de la cocaïne en début de grossesse risquent moins d’avoir un bébé prématuré ou de faible poids de naissance.

Les bébés exposés à la cocaïne avant de naître peuvent être atteints de handicaps permanents, tels qu’une paralysie cérébrale ou un handicap visuel et auditif. Ils ont aussi parfois des difficultés pour se nourrir et ont des troubles du sommeil. Après leur naissance, certains bébés qui ont été exposés à la cocaïne connaissent un « état de manque ». Beaucoup sont très nerveux et irritables et se mettent à pleurer au moindre contact ou bruit. Ces petits sont très difficiles à réconforter. Ils sont souvent décrits comme renfermés ou impassibles. Certaines de ces complications peuvent durer entre 8 et 10 semaines après la naissance, voire plus longtemps encore.

Les chercheurs n’ont pas encore déterminé la quantité de cocaïne qui provoque des anomalies congénitales et d’autres problèmes chez le bébé exposé. Il est donc conseillé aux femmes qui en prennent d’arrêter avant d’être enceinte, qu’importe la quantité ou la forme. Il vaut mieux qu’elles retardent leur grossesse jusqu’à ce qu’elles soient capables d’arrêter la cocaïne. Si vous êtes enceinte, ne prenez plus de drogue.

La cocaïne passe dans le lait maternel en quantités importantes. Ses effets sur le bébé continuent à être nocifs. Si vous prenez de la cocaïne et que vous n’arrivez pas à arrêter, mieux vaut nourrir votre bébé au biberon.

Même si cela vous paraît difficile, mieux vaut parler immédiatement de votre consommation de drogue à votre sage-femme ou médecin. Ils vous conseilleront les soins adéquats pour votre bébé et pour vous.

L’héroïne

L’héroïne a de nombreux effets indésirables sur un bébé en développement. Elle peut limiter sa croissance, entraîner un accouchement prématuré et des enfants morts-nés. La moitié environ des bébés nés de mères accros à l’héroïne sont des prématurés.

Il est fortement conseillé aux femmes enceintes qui prennent de l’héroïne de passer à la méthadone. Cette dernière est administrée à intervalles réguliers. Elle permet de stabiliser le taux de drogue dans le sang, limitant ainsi les problèmes pour la mère et le bébé. Avec l’aide de professionnels, une femme devrait être capable de diminuer la quantité d’héroïne qu’elle prend. Il n’est pas conseillé aux femmes accros d’arrêter l’héroïne une fois enceintes. Cela risquerait de provoquer une souffrance et un état de manque chez le bébé en développement, ce qui pourrait être très dangereux.

Les bébés exposés à l’héroïne ou à la méthadone avant la naissance souffrent de forts symptômes de manque une fois nés. Ils requièrent un traitement pouvant durer plusieurs semaines. Parmi ces symptômes, on note :

  • l’irritabilité ;
  • l’agitation ;
  • des difficultés pour se nourrir ;
  • des difficultés à respirer ;
  • une souffrance globale.

Le bébé aura besoin de soins d’experts pour surmonter ces symptômes. 

De petites quantités d’héroïne et de méthadone passent dans le lait maternel. Si vous prenez de l’héroïne ou de la méthadone et que vous n’arrivez pas à arrêter, mieux vaut nourrir votre bébé au biberon. 

Il est essentiel que les mères qui ont un problème avec l’héroïne se fassent aider par des spécialistes. Elles pourront ainsi profiter des meilleurs soins possibles pour leur bébé et elles, avant et après la naissance. 

Se faire aiderIl n’est jamais facile d’arrêter une drogue lorsqu’on est accro, même si l’on attend un bébé. Il est important de faire preuve de courage. Informez le personnel de la maternité si vous prenez une drogue particulière. Il pourra ainsi veiller à ce que votre bébé et vous bénéficiez des soins spécifiques dont vous avez besoin. 

Sachez que vous ne serez pas la première dans ce cas. L’équipe médicale fera tout son possible pour vous venir en aide. En les sollicitant, vous montrerez aussi que la santé de votre bébé est une priorité pour vous.

Grossesse et drogues : les liaisons dangereuses

Ce n'est plus à prouver. La consommation de drogues, qu'elles soient considérées comme douces ou dures, présente de réels dangers pour la santé. Mais au cours d'une grossesse, elle peut se révéler catastrophique, pour la mère bien sûr, mais également pour le bébé à naître. Quels sont les risques exacts pour chaque drogue ? Doctissimo fait le point...

En France, entre 40 000 à 60 000 femmes seraient toxicomanes. Un certain nombre d'entre elles tombent enceintes : 500 à 2 500 grossesses sont ainsi menées à terme chaque année. Et dans 30 % des cas, les enfants sont placés. Souvent, le personnel médical est désemparé face à de tels cas, de telle sorte qu'il existe aussi un risque de mauvaise prise en charge obstétricale.

Grossesse et cannabis

Sans grande surprise, le cannabis arrive en tête au classement des substances illicites consommées par les femmes enceintes. Durant le premier trimestre de grossesse, la prise de marijuana ne semblerait pas occasionner d'anomalie congénitale ; mais attention, ce postulat est encore controversé dans la littérature scientifique. 

Si ce point n'est pas tout à fait clair, c'est parce que les consommatrices de marijuana y associent généralement de l'alcool et du tabac et qu'il est difficile de faire la distinction entre les effets des composants chimiques de ces différentes substances. Toutefois, qu'elle provienne du tabac ou de la marijuana, la fumée nuit gravement au bébé en devenir. Plusieurs études scientifiques démontrent qu'une consommation régulière de cannabis expose la mère et l'enfant à plusieurs risques car le principe actif contenu dans cette substance traverse la paroi du placenta pour atteindre le sang du foetus.

RISQUES POUR LE FŒTUS

La prise régulière de cannabis peut provoquer un retard de croissance intra-utérin. En effet, le foetus est ainsi exposé, comme la mère, au monoxyde de carbone. De plus, le principe actif contenu dans le cannabis passe la paroi du placenta pour se retrouver dans le sang du foetus à doses variables. Ce qui peut occasionner un hématome rétro-placentaire. Ce dernier se caractérise par un décollement du placenta, lequel entraîne une diminution des apports en oxygène du fœtus, ce qui peut conduire à sa mort in utero. Cet hématome est souvent à l'origine d'hémorragies pour la mère, qui lui sont parfois fatales.

RISQUES POUR LE NOUVEAU-NÉ

Il a été constaté dans plusieurs études que les mères qui consomment du cannabis donnent naissance à des bébés avec un poids plus faible que celui des autres. Cette faiblesse engendre une plus grande sensibilité aux infections durant les premiers mois. D'autre part, les cas de bébés prématurés se révèlent beaucoup plus fréquents avec cette drogue dite douce.

Grossesse et cocaïne

Puissant stimulant du système nerveux, la cocaïne traverse le placenta et circule dans le sang du bébé. Elle fait courir de nombreux risques.
RISQUES POUR LE FŒTUS

La cocaïne augmente le risque de fausse couche, particulièrement si elle est consommée en début de grossesse. Mais pas seulement. Comme le cannabis, cette drogue double le risque d'accouchements prématurés et augmente le risque d'hématome rétro-placentaire, avec les dangers que l'on connait. Quant au foetus, la diminution d'apport en oxygène provoquée par ce décollement du placenta l'expose à une mort in utero.

RISQUES POUR LE NOUVEAU-NÉ

La cocaïne diminue les apports en nutriments et en oxygène du bébé. Ce dernier peut donc naître avec un faible poids ou une petite taille même dans le cas où il naît à terme. Au cours du premier mois, le risque de décès est amplifié. Et ce n'est pas tout. 

D'abord, un enfant dont la mère a consommé de la cocaïne peut souffrir de handicaps comme une paralysie cérébrale, un handicap visuel ou auditif. Ensuite, ce sont des bébés qui souffrent souvent de troubles divers : ils ont du mal à trouver le sommeil ou à se nourrir. Et ils peuvent être sujets à un état comparable à l'état de manque. 

On constate souvent qu'ils sont dotés d'un caractère particulier : nerveux, irritables, inconsolables, ils se mettent souvent à pleurer au moindre bruit ou contact. Enfin, il faut ajouter que cette drogue passant dans le lait maternel, l' allaitement doit bien évidemment être exclu et le recours au biberon impératif.

Grossesse et héroïne

De nombreuses études scientifiques ont démontré les dangers potentiels de l'héroïne consommée par les femmes enceintes. En cas de dépendance, l'avis d'un médecin est impératif. En effet, il est parfois déconseillé d'arrêter l'héroïne une fois enceinte car l'état de manque pourrait se répercuter sur le bébé et entraîner des souffrances très dangereuses. Souvent le personnel médical préconise l'utilisation de la méthadone qui va permettre de stabiliser le taux de drogue dans le sang.

RISQUES POUR LE FOETUS

Le foetus exposé à l'héroïne peut voir sa croissance limitée. Mais pas seulement. Les prématurés sont beaucoup plus nombreux chez les mères consommatrices de cette drogue. Enfin, il faut savoir que le risque d'enfants mort-nés augmente sensiblement selon l'ensemble des études effectuées sur le sujet.

RISQUES POUR LE NOUVEAU-NÉ

Un bébé dont la mère a consommé de l'héroïne risque de connaître un certain nombre de problèmes. Au niveau respiratoire, il peut éprouver des difficultés pour respirer, ou pour se nourrir. Ce qui peut être dangereux durant les premiers mois car cela entraîne fatalement des soucis de développement. Par ailleurs, ces bébés sont souvent sujets à une grande agitation et une forte irritabilité. Enfin, comme pour la cocaïne, l'héroïne passe dans le lait maternel, donc l'allaitement doit aussi être exclu.


L'usage de drogues par injection reste extrêmement préoccupant pour les femmes enceintes. En effet, le partage et l'échange de seringues crée un risque de propagation de virus sanguins : VIH, hépatites B et C.

Par conséquent, toutes les femmes qui ont consommé de la drogue par le biais de seringues doivent impérativement effectuer un bilan sanguin complet à l'occasion de la grossesse. Le dépistage de l'hépatite C n'étant pas obligatoire durant une grossesse, une femme enceinte qui a été confrontée à l'usage de drogues par des seringues a tout intérêt à demander à effectuer un tel examen.

Grossesse LSD et amphétamines

Là encore, il existe de nombreuses études divergentes et les effets du LSD et des amphétamines ne sont pas toujours clairement établis. Cependant, des cas d'anomalies congénitales ont été constatés. Mais la consommation de ce type de drogues se couplant souvent avec le tabac et l'alcool, difficile de faire la part des choses : comment savoir si tel ou tel composant chimique est à l'origine de ces anomalies, dans quelle mesure, et à quel degré d'exposition. Là aussi, les études restent peu claires. En l'absence de certitude scientifique, il est impératif de les éviter. A fortiori au cours de la grossesse.

Grossesse et ecstasy

Dans le cas de l' ecstasy, il existe de nombreuses controverses. Une étude britannique a établi des malformations congénitales chez les consommatrices, principalement au niveau des membres ou du coeur.

Au vu des complications potentielles qu'entraîne la consommation de drogues pendant la grossesse, que ce soit pour la mère, le foetus ou le bébé une fois né, il apparait donc évident de déconseiller fortement l'usage de substances illicites pendant cette période. Toutefois, la dépendance restant très compliquée à gérer, une aide extérieure médicale doit être sollicitée.

Les futures mamans qui consomment des drogues douces ou plus dures sont en général des femmes en grande détresse sociale. Parfois, ces grossesses ne sont même pas désirées. Et très souvent, il est difficile pour elles d'en parler et d'avouer ainsi leurs addictions aux personnels médicaux. Il est donc impératif qu'elles trouvent des structures pour se faire aider afin de passer ce cap en limitant les effets néfastes pour leur santé et celle de leur enfant à naître.

Marijuana Use During Pregnancy Affects Baby's Brain




Using marijuana during pregnancy could affect a baby's brain development by interfering with how brain cells are wired, a new study in mice and human tissue suggests.

Researchers studied marijuana's effects on mice and brain tissue from human fetuses, and found that the active ingredient in marijuana, THC, interferes with the formation of connections between nerve cells in the cerebral cortex, the part of the brain responsible for higher thinking skills and forming memories.

"Our advice is that [pregnant] mothers should avoid marijuana,"said neuroscientist Tibor Harkany of the Karolinska Institute in Sweden, and the Medical University of Vienna, in Austria, who led a study detailed today (Jan. 27) in the EMBO Journal. [11 Facts Every Parent Should Know About Their Baby's Brain]

Harkany added that the effects of prenatal marijuana exposure could even last into adulthood. The drug could have direct effects, or it could sensitize the brain to future drug exposure or neuropsychiatric illnesses.

Pot during pregnancy

Previous studies have found that exposure to marijuana during pregnancy can increase a child's risk of having cognitive deficits or psychiatric disorders.

While it is not exactly clear how marijuana may affect the fetal brain at a molecular level, it seems the brain may be particularly sensitive to THC (delta-9-tetrahydrocannabinol) during early development, when neurons are forming critical connections. Any drug that interferes with this development could be detrimental to the child, Harkany said.

In the study, Harkany and his colleagues tested marijuana's effects in three ways: They grew brain cells from mice in the presence of THC, they injected pregnant mice with THC, and they studied the brains of electively aborted human fetuses whose mothers had used marijuana during pregnancy.

The researchers identified a specific protein in nerve cells, called Superior Cervical Ganglion 10 (SCG10), which is essential for normal brain wiring. They found lower levels of this protein in the brains of both human and mouse fetuses exposed to THC compared with individuals who weren't exposed to THC, suggesting that marijuana exposure has a specific effect on the developing brain.

Marijuana and brain development

"Prenatal cannabis disrupts synapses [nerve connections] critical for higher order executive and cognitive function," study researcher Yasmin Hurd, a neuroscientist at Mount Sinai Hospital in New York, told LiveScience in an email.

An increasing number of women of childbearing age are using marijuana, and this group should be made aware of the potential impact on the brain development of their children, she said.

Harkany added that pregnant women should avoid using marijuana use for medical purposes.

Previous long-term studies have shown that children exposed to marijuana in the womb may have an increased risk of showing cognitive effects, seeking out drugs, or having attention deficit disorder, anxiety or depression, according to the study.

Harkany and his colleagues didn't study the effects of marijuana use prior to pregnancy, but he said the drug is cleared from the body in a period days, not months, and using it prior to conception is more likely to affect the likelihood of becoming pregnant than the fetus itself.

So far, Harkany said, no studies have compared the effect of marijuana to that of other drugs, such as alcohol, on fetal brain development.