Escolha o Idioma

4/24/2015

Las adicciones en el adulto mayor: contexto actual


Introducción

Las drogas constituyen en la actualidad uno de los problemas de salud pública más importantes y tanto su consumo como las consecuencias derivadas del mismo son un tema de atención y preocupación prioritario para todos los países de nuestro entorno1.

En el mundo actual la drogodependencia afecta a millones de personas sin distinción de sexo, color de la piel, cultura o latitud. Las estadísticas de salud en el Mundo en el 2007, señalaron que el 8,9% de la carga de morbilidad se debía al consumo de sustancias psicoactivas como resultado de una amplia gama de problemas sanitarios y sociales. Las repercusiones nocivas del abuso de drogas, son parte de la cotidianidad en muchos países y van incidiendo desde el ámbito personal y familiar hasta el social, con secuelas en el deterioro de la salud, las relaciones interpersonales, el incremento de la marginalidad, la violencia y delitos múltiples1,2.

Estimados mundiales conservadores plantean que los años de vida perdidos por discapacidades asociadas a las drogas llegan a 59 millones en el tabaco, 58 millones en el alcohol y 20 millones en las drogas ilegales pese a que en estas últimas no se incluyen las incapacidades vinculadas a la criminalidad asociada y las cifras se hacen espeluznantes cuando a las mismas se suman los años perdidos por muertes precoces para integrar el nuevo indicador conocido como carga global de enfermedad (CGE), cuyas cifras respectivas para el tabaco, alcohol y sustancias ilícitas alcanzan 160, 120 y 50 millones de años, con una suma total de 330 millones que se pierden cada 12 meses 1,2,3. Reconocido como uno de los flagelos de la humanidad en el actual milenio 2 se expresa por la disminución en 15 años de la esperanza de vida en los adictos en general 3 y en el caso del tabaco la reducción de 9 minutos de vida por cada cigarrillo consumido3.

La Organizaciòn Mundial de la Salud (OMS) plantean que el uso, mal uso, abuso y dependencia de drogas legales, de prescripción, e ilegales, se relaciona mundialmente con el 12.4 % de los fallecimientos y el 8.9% del total de años perdidos 1,2. En países desarrollados se ha demostrado que el consumo de tabaco produce más muertes que la suma de las determinadas por el alcohol y todas las drogas ilegales, más los fallecidos por accidente de tránsito, homicidios, y suicidio.

En Estados Unidos de América, el consumo anual de dichas sustancias alcanza la cifra de 600 mil millones de cigarrillos, 200 mil millones de tazas de café y 50 mil millones de tragos fuertes ajenos al vino y la cerveza 4.

Por otra parte uno de cada siete nacidos vivos padecerá de alcoholismo y el 26,6 % general abusa o ha abusado de alguna sustancia que afecta la conciencia, mientras que 90 millones de personas han probado al menos una vez alguna droga ilegal. La mitad de los casos hospitalizados de adultos, se dedican a la atención de afecciones relacionadas con las drogas 5,6.

Otras realidades, son los estimados de que el consumo excesivo de café determina a escala mundial el 20% de las prescripciones anuales de hipnotranquilizantes y que el tabaco en igual período determina cinco millones de muertes, por lo que resulta más mortal que la suma de fallecimientos producidos por el SIDA , los suicidios y los accidentes de tránsito 6.

La repercusión económica global de este aspecto del estilo de vida, alcanza 200 mil millones de dólares, de los cuales la mitad se relaciona con el consumo irresponsable de alcohol. Estas cifras generalizables a la mayoría de los países desarrollados no son muy superiores a los reportados en América Latina donde la prevalencia de alcoholismo fluctúa entre 4 y 24 % de la población adulta y existen 30 millones de alcohólicos con una expectativa que rebasa los 40 millones a comienzos del presente milenio 7.

En el primer mundo y en América Latina, la expectativa de vida de la población adulta se ve reducida por el abuso de sustancias que dañan seriamente la conciencia (se excluyen el café y el tabaco), con la agravante de la frecuente organicidad cerebral y el subsiguiente aumento de la vulnerabilidad ante los tóxicos.

Existe actualmente una deficiente información de la población en general respecto a la vinculación del consumo de sustancias psicotropas con afecciones cardiovasculares, digestivas, endocrino metabólicas, genitourinarios y psiquiátricas 8,9 , y por otra parte los programas educativos en este campo han sido muchas veces criticados por no trascender el nivel cognitivo de la comunicación 10,11.

En Cuba los patrones de consumo inadecuados y la proporción de bebedores de riesgo cercana al 10% 9,12,13, junto al incipiente fenómeno del consumo de sustancias ilegales condicionaron la estructuración y ejecución de un Programa Nacional para la prevención y control del uso inadecuado de sustancias, hoy en proceso de actualización con los recientes criterios de la OMS/OPS 10,14.

Pese a estos esfuerzos preventivos desarrollados en el país, la prevalencia del tabaquismo es bastante elevada, siendo una de las más altas en América Latina; según la 1era Encuesta Nacional de Factores de Riesgo (1995), la prevalencia del tabaquismo es de un 36,8% de la población: 48,2% y 26,2% de adultos masculinos y femeninos respectivamente. En ese mismo estudio se constató que el 45,2% de la población consume bebidas alcohólicas de forma sistemática y de ellos entre el 8 y el 10% eran bebedores excesivos 10,14.

Sin embargo los estudios de prevalencia del consumo de sustancias psicoactivas se han realizado en poblaciones pequeñas y con diversas metodologías que han dificultado conocer la magnitud real de este problema médico social y no han incluido la exploración de drogas de prescripción 12, 15, 16, 17. En Matanzas las cifras son similares a las anteriormente mencionadas destacándose las investigaciones tutoradas por el Dr. Vicente E. Hernández Reyes en los municipios de Perico, Unión de Reyes y Guanábana.

Es destacable que no se reportan estudios de prevalencia en el adulto mayor a pesar de ser esta una población vulnerable a dicha patología cuya detección sería de gran importancia pues nos permitiría una labor preventiva más eficaz junto al conocimiento de los factores de riesgo más frecuentes presentes en este grupo etáreo.

Cobra mayor importancia lo planteado por el hecho de que estimaciones futuras de la población cubana hasta el 2030 y 2050 muestran un proceso acelerado de envejecimiento, que hace que respecto a la población total el grupo de 60 años y más llegue al 29,9%18.

Cada década que pasa la población cubana se convierte en una sociedad envejecida con una expectativa de vida de 77 años 19 con los consecuentes problemas biológicos, psicológicos y sociales que se derivan de ese grupo etáreo 20 incluyendo la adicción con todos sus efectos perjudiciales 21, 22,23.

El envejecimiento es una manifestación del desarrollo biológico, psicológico y social de los seres humanos en las diferentes manifestaciones de su actividad, modificándose tanto el individuo como su medio 24. La vejez, última etapa de la vida, es un período matizado por una serie de peculiaridades biopsicosociales que ha requerido el desarrollo de áreas médicas especializadas en su estudio. La vejez no es una enfermedad, es un estado normal de la vida del hombre. A este período de la vida se llega con una amplia gama de minusvalía que, si no se conoce, pueden hacer de la ancianidad una etapa de amargura y sufrimiento que dista mucho de lo que se desea25.

El anciano asiste poco a poco a pérdidas y limitaciones que día a día la vida le va imponiendo; la depresión es la primera manifestación psicológica que se presenta en él, por lo que los ancianos constituyen una población con riesgo de padecer cuadros depresivos según la discapacidad, su intensidad y la organización de la personalidad del anciano lo cual lo predispone al consumo de mùltiples sustancias entre ellas las de prescripción conllevando secundariamente a la adicción en numerosos casos 25,26.

Cumplir 60 años significa entrar en un nuevo período del ciclo vital. Según consenso general, en la Asamblea Mundial sobre Envejecimiento que sesionó en Viena en 1982, comienza una nueva etapa en la vida de las personas en la que se sufrirán crisis, se tendrá tiempo para encontrarse consigo mismo y se percibirá su realidad; es entonces cuando se comienza a tomar conciencia de que la vida está cambiando y experimentarán los cambios físicos que surgen en él 25.

El anciano es un ser socialmente deficiente en el sentido de haber perdido a este nivel algunos de los pilares básicos en los que sustentaba su vida (cónyuge, familiares, amigos, actividades y prestigio profesional). Todos estos elementos, además de la jubilación, la pérdida de estatus y de las funciones familiares pueden tornarse peligrosos para el anciano si no logra encontrar un equilibrio que favorezca su armonía psíquica, conllevando a una alteración afectiva 27.

En el estudio de la vejez es de crucial importancia tomar en cuenta las consideraciones relativas al bienestar subjetivo para la evaluación de la calidad de su vida, pues varios estudios han demostrado que el bienestar no declina con la edad y que permanece relativamente independiente de las circunstancias objetivas en que transcurre la vida del anciano y de su propio estado de salud 28,29.

La proyección preventiva de nuestro Sistema de Salud plantea la urgente necesidad de actualizar y calificar a los profesionales y técnicos del equipo de salud para la atención específica de estas afecciones y la educación en materia de adicciones debe dirigirse a los individuos, las familias y la comunidad. Por tanto, conocer las características de los ancianos y realizar con ellos una labor profiláctica y educativa además de elaborar estrategias de capacitación al alcance del nivel de atención primaria elevaría los conocimientos y la calidad de vida de los adultos mayores.
Consideraciones Generales Sobre Drogas

Diversas y numerosas son las cuestiones que han ocupado a profesionales, científicos y estudiosos, sobre las drogas, tratando de dar solución a distintas inquietudes y preguntas que han surgido acerca de las mismas. Debido a su rápida expansión y a sus terribles efectos sobre el individuo que la consume, en particular, y sobre la sociedad que la vive, en general. Por ello, en el presente capitulo le daremos respuesta a varias interrogantes como: ¿desde cuándo existen las drogas?, ¿a qué se le llama droga? ¿Cómo pueden clasificarse?

¿Cómo surge el consumo de drogas por el hombre?

El consumo de sustancias que afectan la conciencia y el comportamiento puede remontarse a los albores de la humanidad, cuando el hombre primitivo, en su etapa de recolectar comenzó a interesarse por el efecto de las plantas y logró mediante ensayo-error acumular rudimentarios conocimientos que pronto se hicieron exclusivos de una " élite" de chamanes, brujos, hechiceros y sacerdotes, cuyos " poderes" en gran parte se basaban en la supuesta comunicación con fuerzas sobrenaturales durante sus viajes alucinóticos, experiencias generalmente transmitidas a sus descendientes en forma directa, desde muchos miles de años antes que apareciera la escritura 30,31.

Las primeras referencias escritas sobre la utilización del OPIO como medicamento, aparecen en unas tablillas, cuya antigüedad es de 5000 años, y mil años después se registraron el vino, la cerveza, y los derivados de la CANNABIS SATIVA (marihuana). Ya desde esta época se reportan hojas de coca en enterramientos peruanos32.

La incorporación masiva de la droga se establece con mayor nitidez a partir de la década del 60 y coincide con la nefasta y progresiva caracterización como mercancía de comercialización altamente rentable.

Hacia un concepto de droga:

Siguiendo a González, R. (2002) podemos analizar lo siguiente:

"...Pudiera denominarse medicamento, pero por sus actuales efectos este concepto no es práctico".

"...Toda sustancia que incorporada al organismo determina un cambio en el mismo, incluiría cardiotóxicos, vitaminas y otras sustancias sin efectos psicoactivos".

"Toda sustancia de origen natural o artificial, de efectos psicoactivos, cuyo consumo frecuente conduce a la tolerancia y dependencia con la determinación de efectos nocivos sobre el sujeto, la sociedad o ambos".

Teniendo en cuenta la repercusión y el carácter que las drogas han tomado, esta última definición es la más acertada, ya que reúne concretamente las características y consecuencias de la toxicomanía; además de encerrar en sí el promedio de opiniones y criterios de personal calificado en este aspecto 33.

Debe destacarse que estas sustancias pueden ser de carácter legal o ilegal, médico o no médico y natural o sintético. Así como que sus efectos psíquicos son indistintamente estimulantes, depresores o distorsionantes y que sus nefastas consecuencias fundamentales repercuten sobre el hombre en sus niveles biológicos, psicológicos, social y espiritual 34.
Clasificación de las drogas

Por lo variado de sus características, utilización, efectos y lugares donde se consume, existen diferentes criterios a la hora de clasificar estas sustancias. Para ello, nosotros abordaremos aquellas más generales que recojan lo más importante y significativo.

Como sustancias.

Legales: Cola, té, café, tabaco y alcohol.

De prescripción médica: narcóticos, sedantes, tranquilizantes, antiparkinsonianos, simpático-tónicos, vagolíticos y antianoréxicos.

Ilegales: Marihuana, cocaína, heroína, L.S.D. hongos, polvo de ángel y drogas de síntesis como el ICE, éxtasis y desafortunadamente muchas más.

Inhalantes: como los derivados del Tolueno presentes en pegamentos, plásticos, disolventes y barnices. Así como otras sustancias donde se cuentan los combustibles, betunes y descongelantes.

Según sus efectos sobre las funciones psíquicas.

Drogas estimulantes o exitatorias: cola, cacao, té, mate, café, metilfenidato, anfetaminas, simpático-tónicos, metanfetaminas (ICE), coca.

Drogas depresoras, sedantes o inhibitorias: alcohol, tranquilizantes. Hipnóticos, morfina, heroína, fentanil, inhalantes y otros.

Drogas distorsionantes, psicodélicas o alucinógenos: antiparkinsonianos, vagolíticos, marihuana. L.S.D., polvo de ángel o PCP, mescalina, hongos, metanfetaminas (ICE), éxtasis y otros.

Drogas de efectos simultáneos, estimulantes y depresores: tabaco.

Drogas de efectos simultáneos, depresores y alucinógenas: marihuana.

Otras de las clasificaciones bastantes usadas (incluso en la literatura) es en duras y blandas, pero...

¿Qué es la dureza de una droga?

Es precisamente la potencialidad de esclavizar al consumidor en breve tiempo, y esta es una característica de todas las drogas ilegales.

Por ejemplo:

Mientras que el alcohol (droga blanda) dura unos 5 años para llegar a la esclavitud, las drogas ilegales hasta con una sola vez de consumo crean adicción.

La dureza se da también por la proporción de consumidores que llegan a esclavizarse. Con el alcohol, de 10 personas 1 llegará a ello, mientras que en las demás de 10, 4 ó 5 llegarán a convertirse en drogadictos y en el CRACK, y la heroína, llegan 8 ó 9 35, 36, 37, 38.
Las drogas, sus particularidades y efectos

Drogas Legales

No es un secreto para nadie que el alcohol, el tabaco y el café han pasado a formar parte de la vida "común y natural" de la sociedad en que vivimos, pues para un por ciento elevado de la población la dosis diaria de café antes de comenzar las faenas o en medio de estas es indispensable, un cigarrillo de vez en cuando "para relajar tensiones", y para cada ocasión especial, el siempre presente "traguito". Muchas de estas personas no saben, y ni imaginan siquiera, que son adictos, pues aunque gran parte sabe que estas sustancias son dañinas, no consideran en toda su magnitud la tolerancia y dependencia y por consiguiente no se incluyen en el concepto de toxicómanos.

Estas drogas, legales o blandas afectan considerablemente al organismo y en casos extremos pueden causar hasta la muerte, sin olvidar además que son un paso desgraciadamente inicial para el consumo de las más fuertes, por lo que se les llama "drogas porteras" y que al igual que estas, crean, aunque en más tiempo, un grado de adicción que hace sentirse al sujeto esclavizado y débil, debido a su incapacidad de abandonar estos hábitos dañinos 39,40.

Café

El principio activo del café es la trimetilxantina (cafeína). La cafeína pasa a la sangre a través de la mucosa del estómago e intestino. Su acción sobre el S.N. se produce por elevar considerablemente las sustancias llamadas neurotransmisores, que trasmiten la excitación nerviosa de una neurona a la otra, y su peligrosidad estriba en que esa elevación ocurre a expensas del mecanismo del acto anticipado, es decir, que los neurotransmisores almacenados para una semana se consumen en un día, y por consiguiente, en los próximos días existirá una carencia que explica lo que se llama efecto de rebote, caracterizado por notable falta de ánimo y somnolencia 41,42.

Efectos del café sobre la salud.

Una taza de café contiene de 100 a 150 gramos de cafeína.

- Sobre el Sistema Nervioso.

El café provoca ansiedad, cefalea, vértigos, temblores, insomnio, en los casos más severos puede haber convulsiones y también ideas delirantes de persecución, así como crisis de pánico.

- Sobre el aparato cardiovascular.

Provoca palpitaciones, extrasístoles, aumento de la presión arterial, pulso rápido y dolores precordiales.

- Sobre el aparato digestivo-

El café aumenta notablemente la secreción de ácido clorhídrico del jugo gástrico, con la consecuente acidez y regurgitaciones ácidas, además provoca diarreas acompañadas de cólicos, empeora notablemente las úlceras gástricas y duodenales, aumenta la producción de saliva y disminuye el apetito.

- Sobre el aparto genitourinario-

Determina polaquiuria y micción imperiosa.
Tabaco

El tabaco actúa también elevando la cantidad de neurotransmisores, pero al mismo tiempo disminuye la circulación de la sangre por el cerebro y el corazón y bloquea los impulsos nerviosos de la médula espinal.

Efectos del tabaco sobre la salud

Según estudios científicos muy serios permiten establecer que cada cigarrillo consumido por un fumador habitual reduce a 9 minutos su vida, ya que los fumadores como promedio viven 15 años menos que los que logran alcanzar las personas no fumadoras 43,44,45.

Elementos tóxicos del tabaco

La nicotina

El alquitrán

Monóxido de carbono

La alta temperatura del humo que se inhala.

- Efectos sobre el aparato cardiovascular-

Hoy se sabe que el 25 % de las muertes por enfermedades de las arterias y el corazón están determinadas por el tabaco. El factor de mayor importancia es el efecto de la nicotina que libera sustancias como la cortisona, y como si esto fuera poco, bloquea el consumo de oxígeno por el músculo cardíaco, y aumenta el nivel de grasas en la sangre, las cuales se acumulan en las paredes de las arterias, estrechándolas y endureciéndolas, provocando así la aterosclerosis.

- Sobre el aparato respiratorio

La acción irritante del humo y la reducción de la llegada de la sangre para alimentar los tejidos, son los principales responsables de la bronquitis crónica del fumador, y también de las frecuentes faringitis, laringitis, disnea, y disminución de la elasticidad de los pulmones (enfisema).

- Sobre el aparato digestivo-

La nicotina es uno de los tóxicos que más estimula la producción de ácido clorhídrico en el jugo gástrico, provocando: gastritis, úlceras gástricas y duodenales 44, 46,47.

- Sobre el sistema nervioso-

El verdadero efecto del tabaco es de tipo excitatorio y por ello determina ansiedad, temblores, trastornos de la concentración, dolores de cabeza de tipo tóxicos, mareos, zumbidos de oído y afectación del equilibrio.

- Sobre el aparato genitourinario-

Uno de sus efectos más importantes es el de disminuir la excitación por su aspecto tóxico, a nivel del cerebro, al que se suman el efecto bloqueador de la médula espinal y la disminución del aporte de sangre a los cuerpos cavernosos del pene.

Otro aspecto poco valorado es la halitosis del fumador, además, infecciones secundarias que se producen en las encías, debido a la poca defensa de esos tejidos ante las infecciones provocadas por la reducción de la llegada de la sangre a ellos.
Alcohol

El alcohol es la más difundida de las toxicomanías y tiene la capacidad de afectar seriamente la personalidad y conciencia del consumidor. Se considera como "la droga modelo" por ser la única de consumo legal y no médico capaz de producir los mismos efectos que las "drogas duras" 40, 41,42.

El alcoholismo es un trastorno entre cuyos síntomas se encuentran: un fuerte y persistente deseo de beber pese a las consecuencias nocivas, la incapacidad para dominar este hábito, la mayor prioridad concedida al consumo del alcohol respecto a otras obligaciones y actividades, así como una fuerte sensación física de privación cuando se interrumpe bruscamente el consumo, entre otras.

Efectos del alcohol sobre la salud

- Sobre el corazón-

Sobre este órgano, tiene un efecto tóxico, hasta el punto de causar daño irreparable. Una persona que beba diariamente durante dos años, acumula grasa en su corazón, lo que trastorna su funcionamiento normal.

- Sobre el cerebro-

Mata células del cerebro, provoca pequeñas hemorragias cerebrales y taponamiento de los vasos capilares, hace que el cerebro disminuya de tamaño y se torne esponjoso... "la ingestión de bebidas alcohólicas durante años, puede causar daños irreparables a la memoria, a la capacidad de juzgar y aprender. Perjudica la personalidad del alcohólico y su capacidad de funcionar normalmente en la sociedad..."

- Sobre el sistema óseo.-

Produce "células ebrias" que hace que los huesos se tornen quebradizos y fáciles de romper en caso de caídas. Puede reducir la producción de glóbulos rojos y blancos en la médula de los huesos.

- Sobre la sangre-

Al reducir la producción de glóbulos rojos, causa anemia. Une estos glóbulos rojos en grupos pegajosos que hacen más lenta la circulación y privan de oxígeno a los tejidos.

- Sobre las manos y los pies-

Causa polineuritis o inflamación de los nervios como resultado de la deficiencia de vitaminas. La polineuritis provoca sensaciones parecidas a quemaduras y punzadas en las manos y los pies.

- Sobre el aparato digestivo-

Hígado: La cirrosis (degeneración del tejido sano del hígado), es más frecuente 8 veces entre los alcohólicos que entre los abstemios, ya que los bebedores habituales tienen mucho depósito de grasa, lo que daña a las células de dicho órgano.

Intestino delgado: Impide la absorción de diversas sustancias útiles e indispensables para el buen funcionamiento del organismo, tales como tiamina, ácido fólico, grasas, vitamina B1 y aminoácidos.

Páncreas: Causa inflamación en el páncreas y es posible que no se recupere, sino que continúe degenerándose. En formas agudas produce hemorragias, que provoca la muerte.

- Sobre la sexualidad-

Según los datos que se han manejado, alrededor de un 40 % de los alcohólicos sufren disfunciones eréctiles y entre un 5 y un 10 % tienen eyaculación retardada. Entre un 30 y 40 % de las mujeres alcohólicas, sufren trastornos en la fase de excitación sexual y un 15% padece disfunciones orgásmicas.

El alcoholismo afecta directamente la producción de hormonas y disminuye el nivel de testosterona en los hombres. En el alcohólico se da con frecuencia un agrandamiento en los pechos y un encogimiento en los testículos 43, 44, 45, 48,49.

Psicofármacos

Los psicofármacos son las sustancias adictivas de mayor consumo en la población geriátrica en lo cual influyen numerosos factores entre los que sobresalen la relativa facilidad de obtención, los mitos difundidos en la población sobre sus beneficios sin tomar en cuenta las complicaciones, el mal uso y abuso de los mismos visto como natural y la mala indicación como hipnóticos sin tomar en cuenta otros factores que generan el trastorno los cuales si se suprimen no harían necesario el uso de estos medicamentos.

Sus efectos adversos incluyen todos los sistemas de órganos los cuales varían en dependencia del grupo farmacológico ya se traten de sedantes, hipnóticos, antidepresivos, ansiolíticos u otros 50.

Factores que condicionan el consumo en el anciano.

El envejecimiento trae consigo el abandono de la profesión o de otros objetivos, reducción de vigor físico, cambio de los placeres sensuales y una conciencia de la muerte desconocida en etapas previas. Los problemas emocionales incluyen cierta depresión y una alteración de la propia estima, a la cual se añaden las propias presiones sociales derivadas de la jubilación, la dependencia, la muerte de familiares y amigos, la pérdida de la seguridad económica, entre otras. Como se evidencia, existen suficientes condiciones inherentes a la vejez que son un caldo de cultivo adecuado para que se manifieste esta conducta 20, 21, 22, 23, 43.

Para una mejor clasificación de los factores de riesgo en los ancianos, estos se pueden dividir en:

Factores médicos:

- Enfermedades crónicas, terminales, dolorosas, invalidantes y discapacitantes, como Parkinson, demencia de Alzheimer o de otro tipo, las neoplasias, entre otras.- La hospitalización periódica del anciano, así como ser sometido a intervenciones quirúrgicas frecuentes.

- Los tratamientos pro depresivos.

- Las enfermedades pro depresivas.

Factores psiquiátricos:

Se incluyen las depresiones de cualquier etiología, el abuso de drogas o alcohol, los trastornos crónicos del sueño, las psicosis delirantes y la confusión mental 20, 21. Factores psicológicos:

Los ancianos que sufren de sentimientos de soledad e inutilidad, inactivos, aburridos con falta de proyectos vitales y con tendencia a revivir el pasado24. Factores familiares:

- Pérdida de seres queridos por muerte natural o por suicidio. La viudez durante el primer año.

- El abuelo que se rota entre los familiares.

- El ingreso en un hogar de ancianos en su etapa de adaptación puede ocasionar situaciones de desamparo.

Factores socio - ambientales:

- La jubilación.

El aislamiento social.

La actitud hostil, peyorativa o despreciativa de la sociedad hacia el anciano.- La pérdida de prestigio.

Estos son algunos de los factores de riesgo que se pueden presentar en esta etapa y mientras mayor número de estos se acumulen, mayor será el riesgo de consumo de sustancias psicoactivas como intentos infructuosos de obtener bienestar. Conociendo estos factores, el médico de atención primaria puede trazar la valoración precoz para evitar la conducta. No obstante, la prevención no es problema exclusivo de las instituciones de salud, sino de toda la comunidad, sus organizaciones e individuos. El apoyo social formal que se le debe prestar al anciano es fundamental y repercute en su estado de satisfacción y habla del trabajo mancomunado para mejorar su calidad de vida. Distintas dimensiones de las redes sociales son importantes para la salud o la adaptación de la persona de edad avanzada, en función de enfrentar las demandas sociales.

Está demostrado que de la calidad del apoyo proporcionado al anciano depende su nivel de bienestar y con ello, su calidad de vida. El nivel de bienestar o calidad de vida resulta del equilibrio entre la satisfacción de las necesidades básicas y la falta de satisfacción de éstas tanto en el plano subjetivo - posibilidad de desarrollo completo de la personalidad - como en el plano subjetivo-satisfacción por la vida y aspiraciones personales. Este concepto, como punto de partida para mejorar las condiciones de bienestar y enfrentar el problema del envejecimiento poblacional en una comunidad, es indispensable para crear las estructuras y establecer redes sociales entre distintos sectores que nos permitan desarrollar un programa de atención al adulto mayor adecuado y donde el amor y el sentido de responsabilidad con esa generación estén presentes.

Es necesario crear en la comunidad estructuras que faciliten un equilibrio entre los elementos psicológicos, económicos, sociales y ecológicos que mejoren el estado de salud físico y mental, así como el desarrollo de capacidades que le permitan al anciano ejercer autonomía o decidir por sí solo y poder ejecutar estas decisiones para lograr con ello satisfacción individual, familiar y social. De lograrse esto, estaríamos contribuyendo al mantenimiento de la salud, favoreciendo el estado emocional y disminuyendo la incidencia de adicción en el anciano.
Conclusiones

La drogodependencia actualmente afecta a millones de personas sin distinción de sexo, color de la piel, cultura o latitud. La estadística mundial de salud hasta el 2007, señaló que el 8,9% de la carga de morbilidad se debía al consumo de sustancias psicoactivas resultado de una amplia gama de problemas sanitarios y sociales.

En la actualidad los estudios de prevalencia del consumo de sustancias psicoactivas se han realizado en poblaciones pequeñas y con diversas metodologías que han dificultado conocer la magnitud real de este problema médico social y no han incluido la exploración de drogas de prescripción. Es destacable también que no se reportan estudios de prevalencia en el adulto mayor a pesar de ser esta una población vulnerable a dicha patología cuya detección sería de gran importancia pues nos permitiría una labor preventiva más eficaz junto al conocimiento de los factores de riesgo más frecuentes presentes en este grupo etáreo.

Cobra mayor importancia lo planteado por el hecho de que estimaciones futuras de la población cubana hasta el 2030 y 2050 muestran un proceso acelerado de envejecimiento, que hace que respecto a la población total el grupo de 60 años y más llegue al 29,9%.
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Drogadicción en el embarazo y lactancia

Introducción

Hace poco hizo noticia la muerte en la calle de un menor de 16 años, debido a una intoxicación por drogas. Este caso y muchos otros nos recuerdan que la drogadicción en la juventud es un problema real, pero los grupos de salud no se han organizado adecuadamente para solucionarlo. El pediatra neonatólogo debe estar capacitado para pesquisar este problema.

Se entiende por droga toda sustancia que una vez introducida al organismo, sea por vía nasal o endovenosa, inhalada o ingerida, provoca cambios en el metabolismo que se manifiestan por alteraciones físicas y sicológicas. La Organización Mundial de la Salud define “droga” como cualquier sustancia natural o sintética que, al ser introducida en el organismo, altera la actividad síquica y el funcionamiento del organismo mediante distintos efectos, principalmente en el sistema nervioso central. 

Las drogas se pueden clasificar según la alteración que produzcan en el organismo, particularmente en el sistema nervioso central, donde pueden tener un efecto estimulante, depresor o alucinógeno. Las drogas estimulantes del sistema nervioso central son fundamentalmente la cocaína, la pasta base, la anfetamina y las drogas anfetaminosímiles, como el éxtasis, que es lo más novedoso actualmente y se encuentra a disposición de un grupo de elite, por su alto costo. 

Entre las drogas depresoras están las conocidas benzodiazepinas, los barbitúricos y los opiáceos, entre los cuales se encuentra la heroína. Entre los inhalantes están los pegamentos, barnices, pinturas y petróleo; el más conocido es el Agorex. Por último, entre los alucinógenos se cuentan la marihuana, la mescalina y el LSD. Los adictos suelen mezclar estas drogas, lo que explica que éstas puedan producirles efectos muy graves, incluso la muerte.
Drogadicción en Chile

En Chile la droga es un problema emergente. En general, se dice que los individuos proclives a la delincuencia, de personalidad amoral, que son perseguidos por la sociedad o que de alguna manera se rebelan contra ella, son los que consumen droga, pero, en realidad, este problema se da en todos los medios, incluso en el medio profesional y también médico. Hasta los años 80 era un problema incipiente. La información acerca de los efectos de la droga venía de instituciones no gubernamentales, grupos privados que pretendían informar a la comunidad y sensibilizarla acerca de este tema, pero se carecía de información fidedigna, actualizada y zonificada geográficamente.

Como respuesta a este problema se creó, hace 10 años, el CONACE (Consejo Nacional para el Control de Estupefacientes), que cuenta actualmente con información detallada del consumo de drogas entre escolares y adultos, recolectada por medio de encuestas en cada comuna de Santiago. En 1994 se mantuvo un registro permanente de la información sobre el consumo de drogas, que se tradujo en informes bianuales; lamentablemente, no hay datos más recientes. Tampoco, hasta la fecha, hay estudios de incidencia de lo que sucede en la embarazada. 

Lo primero que llamó la atención fue la alta incidencia del problema en Providencia, en relación con barrios típicamente calificados como adictos o comercializadores de droga. 

En una gráfica de la incidencia del consumo de drogas en Chile en la población general, se puede ver que este consumo aumentó desde alrededor de 4,45%, en 1994, hasta 6,28% en 2000, o sea, tuvo un incremento de 50% en sólo seis años. La distribución por sexo del consumo de drogas ilícitas demuestra que los hombres consumen tres veces más que las mujeres, y, con respecto a la edad, el grupo más consumidor es el de 19 a 25 años, con 15,9%; es decir, 16 de cada 100 personas de esta edad han consumido droga alguna vez en su vida. En el grupo de 12 a 18 años, la cifra es la mitad del grupo anterior, pero sigue siendo muy alta. El nivel socioeconómico medio alto tiene 7,5% de consumo y el medio, 5,9%; no hay información sobre el estrato bajo. 

La droga ilícita más consumida es la marihuana, seguida por la cocaína y, mucho más atrás, la pasta base. El consumo de anfetaminas, solventes volátiles y heroína también es bajo, pero el éxtasis está comenzando a aumentar y lo más probable es que pronto se establezca entre los más consumidos. 

En una encuesta realizada en la región metropolitana en 2000, 8% de los encuestados declararon que alguna vez habían consumido drogas; nuevamente se encontró que los varones consumen tres veces más droga que las mujeres; 19% de los jóvenes de 19 a 25 años y 11% de los niños de 12 a 18 años habían consumido alguna droga ilícita. 

La droga cruza los niveles socioeconómicos y la buena educación no impide su consumo. Providencia supera con creces a La Pintana en el consumo de marihuana y no hay ninguna diferencia entre Renca, Lo Barnechea, Lo Espejo o Huechuraba. Llama la atención que La Reina, catalogada como una comuna tranquila, tiene una cifra de 10%.
Etiología del consumo de drogas

La literatura sobre psiquiatría adolescente habla de la necesidad básica que tiene el ser humano de percibir y transformar la realidad en que vive. Pensar: “yo percibo la realidad de esta manera y trato de transformarla” permitiría que el ser humano sienta que tiene una visión o una relevancia distinta de la de un animal y que puede trascender. 

En el niño, esta necesidad de transformar la realidad se traduce en el juego, que se hace más interesante mientras más imaginación tiene. En el adolescente, la capacidad de fantasear también es muy fuerte, aunque adquiere mayor complejidad, más elementos intelectuales. En el adulto, la necesidad de trascender lo cotidiano tiene que ver con el quehacer, de modo que éste sería el gatillante del consumo de drogas en personas que no logran obtener la impresión de trascendencia por medio de sus realidades comunes y corrientes. Con la droga, pueden inducir esta sensación en forma voluntaria, en momentos conocidos y acompañados por quienes deseen.

El cerebro tiene 10.000 millones de neuronas y 20 sistemas de neurotrasmisores, modula una compleja organización que permite tener una conciencia propia de la realidad. Las drogas alteran estos sistemas y producen efectos agradables para el individuo, los que inducen la apetencia anímico-corporal y la búsqueda de facilitadores artificiales de felicidad, es decir, de las drogas. De esta forma se llega a la adicción. 

El fenómeno de la adicción, descrito solamente en los seres humanos, es muy amplio, ya que abarca a los afectos, el aprendizaje, el comportamiento y la sicología. Se refiere a la búsqueda compulsiva de la droga o de los tipos de comportamiento inducidos por ésta, y a la incapacidad de controlar estos comportamientos, independiente de sus consecuencias perjudiciales de tipo social, económico, físico o psicológico. 

La dependencia y el cambio de apreciación de la realidad llegan a tal punto que la gente pierde el control sobre el consumo. Esto tiene que ver con la capacidad que tiene la droga para causar la adicción. Hay quienes piensan que controlan el hábito de fumar porque fuman sólo 5 cigarrillos, pero se mueren por fumar después de almuerzo, por ejemplo. 

Otros no logran percibir a sus amistades ni tener un nivel de conversación o socialización si no están estimulados y excitados por el alcohol. Las otras drogas, probablemente, tienen un efecto mucho más violento y favorecen aún más la adicción. 

Todas las adicciones se caracterizan por cambios físicos y psicológicos que afectan transversalmente la percepción de sí mismo y la integridad física, y dan síntomas como taquicardia, cefalea, baja de peso, irritabilidad, labilidad emocional, etc. 

Se sabe que los indios de México utilizaban la mescalina y que los machis o brujos del pueblo permitían el consumo de drogas como el peyote, una vez al año, para caer en un trance masivo y así hacer sentir a su pueblo que formaba parte de una familia. Actualmente, se consume la droga en forma más individual, lo que favorece la mirada introspectiva, pero es como verse en un espejo que tergiversa permanentemente la silueta, los colores y las formas personales. Este fenómeno aumenta la tendencia a la individualización, pero, en esa búsqueda, el individuo se pierde a sí mismo.
Consumo de drogas en el embarazo

El uso de las drogas adictivas es un fenómeno que se remonta a los años 60, cuando la generación hippie empezó a consumirlas en forma comunitaria como una forma de rebelarse contra una serie de comportamientos sociales de la época. Muchas mujeres se embarazaron y tuvieron hijos que sufrieron exposición a drogas in utero, lo que dio origen a la descripción de sus consecuencias en la literatura. 

En ese entonces se comenzó a hablar de la acción potencialmente teratógena de las drogas lícitas, como el tabaco y el alcohol, y de las ilícitas; en los años 70 se describió algunos resultados neonatales de la adicción al opio y al alcohol en las embarazadas y se hizo notar que los hijos de mujeres alcohólicas o drogadictas podían presentar síntomas de abstinencia, especialmente en el caso de la heroína o metadona, que actualmente son menos populares. En los años 80, la atención comenzó a focalizarse en la cocaína, a medida que ésta se hizo más popular. Incluso se pudo establecer un perfil psicosocial de la embarazada adicta, lo que permitía captarla mediante una encuesta social. 

Las embarazadas adictas, generalmente, son hijas de padres adictos, particularmente alcohólicos; hay una alta proporción de abuso sexual temprano: entre 30% y 50% de ellas refieren el antecedente de abuso sexual, de otro tipo o abandono durante la niñez. Cuando inician la actividad sexual continúan relacionándose con hombres adictos o alcohólicos, por lo que a menudo son víctimas de violencia intrafamiliar y de diversos desórdenes psiquiátricos. 

Esta forma de alteración mental–social, en que parece que las percepciones, los valores morales y la ética están totalmente transformadas, sería muy difícil de revertir. 

Efectos de la exposición fetal a drogas

El sistema nervioso central se desarrolla gracias a una compleja interacción entre genes, ambiente y un programa de desarrollo específico, aunque aún no está claro cuál es el peso relativo de cada uno de estos factores. La programación de la maduración se inicia a los 28 días de gestación. En ese momento el embrión, que debe medir 1 cm, inicia el desarrollo del tubo neural y comienza a inducir la maduración del futuro sistema nervioso central. Posteriormente, en la lactancia y la niñez, actúan otros estimulantes de esta maduración, como la crianza, los vínculos que se establecen con la familia, etc. 

Por lo tanto, las noxas afectarán el desarrollo del sistema nervioso, dependiendo del tiempo de exposición, de la protección frente a ella y del momento de la gestación o de la vida en que se presenten. 

Una especulación que podría tener alguna base plantea que el consumo de drogas en la embarazada condiciona un sustrato neurológico que aumenta la tendencia al consumo de drogas o a la búsqueda de las conductas relacionadas durante la vida adulta del individuo. Esto explicaría que los adictos sean hijos de adictos o de alcohólicos y que gusten de exponerse a situaciones vitales o deportivas arriesgadas y extremas, actitudes que reflejarían la impronta de una alteración precoz que se traduciría en la necesidad de una cantidad mayor de adrenalina en sus interrelaciones neuronales. 

Los desórdenes del desarrollo del sistema nervioso central son de dos clases: los que ocurren en la primera mitad de la gestación, y que comprometen la citogénesis de las neuronas y la migración celular; y los que ocurren en la segunda mitad de la gestación, que afectan el crecimiento cerebral y su diferenciación. 

El cerebro se desarrolla siguiendo un orden, partiendo por la migración de la neurona, la organización y la mielinización. La organización es un proceso de conexión o de “alambrado” del sistema nervioso central, que comienza entre el quinto y el sexto mes de gestación y sigue ocurriendo hasta el primer año de vida. Gracias a este proceso se producen las comunicaciones de célula a célula y se organizan e integran los sistemas. 

En este momento ocurre también la apoptosis, un proceso que eventualmente puede ser reversible y que consiste en la programación de las células para la autodestrucción. Cuando actúa una noxa en ciertos sectores, la apoptosis se puede revertir para evitar la muerte de algunas neuronas o células destinadas a morir, como una forma de compensar la muerte de células vecinas causadas por la noxa. 

Esto podría afectar el funcionamiento de toda la comunidad neuronal que está organizándose. También hay alteraciones que determinan algún grado de hipersensibilidad o bien una pobre modulación del comportamiento, y es un momento importante para la incorporación de la información neurosensorial. 

Este es un proceso más bien de la segunda etapa del embarazo, de modo que se debe incentivar a la madre adicta para que abandone la droga en este momento, aunque haya sido consumidora en el primer semestre, porque en el segundo y tercer trimestres ocurren episodios tan importantes para el feto que, de todos modos, éste se va a beneficiar y también ella, si aprovecha este momento para tratarse y salir de su adicción. 

En el cerebro fetal que está en desarrollo, todas las drogas, como el alcohol, la nicotina, los narcóticos, los opioides, etc., pueden actuar como teratógenos, según el momento de la exposición, y todos estos agentes pueden alterar, tanto el desarrollo del cerebro fetal como su función. Ciertos modelos animales han permitido eliminar algunas variables postnatales del ambiente físico o psicológico, y así se ha demostrado que estas alteraciones pueden ocurrir independientemente del lugar donde nace, del nivel socioeconómico y del trato que se tenga con el animal recién nacido, o sea, que hay una impronta in utero que va a seguir su evolución.

El compromiso más persistente es el de los sistemas de neurotransmisores que participan en las funciones de atención y afecto de estos niños, algo bastante difícil de medir; los trastornos de este tipo se suelen atribuir a la falta de atención y cuidado, o a la mala relación de la madre con su niño. También se altera la calma de la persona que está a cargo del niño, porque no logra controlar el llanto de éste por los medios habituales. Son niños irritables, inquietos y carentes de afecto. Esto no es fácil de medir, pero los psicólogos pueden hacerlo. 

En un estudio sobre la incidencia del consumo de una droga en los Estados Unidos, en que se clasificó como tal los canabinoides, la heroína y la cocaína, se describió una incidencia de 8% a 12% en cualquier momento del embarazo, o sea, alrededor de 10 de cada 100 mujeres embarazadas habían consumido drogas, conclusión que resulta impresionante. No hay cifras de Chile. 

Frente a esta situación, el pediatra no sólo debe enfrentar a la madre sino que tiene que ocuparse el niño; el médico, en general, debe velar por la protección del más desvalido, que es uno de los derechos del niño. En tal sentido, se entrega cierta autonomía a los médicos que están a cargo de los niños para que tomen la decisión de protegerlos ante su madre, si sospechan que ella no podrá darles el cuidado debido. Además, estas madres muestran una alta incidencia de enfermedades como la hepatitis B, suelen ser portadoras del VIH o de otras enfermedades de transmisión sexual, y sufren de una mayor incidencia de patologías perinatales, es decir, la situación pasa a ser un problema del binomio madre-hijo.

Síndrome Alcohólico Fetal

La incidencia universal de este síndrome es de 1/600 nacidos vivos, más alta que la del síndrome de Down. Es la tercera causa más frecuente de retraso mental; los niños afectados se caracterizan por tener el antecedente de retardo de crecimiento intrauterino grave, microcefalia importante y coeficiente intelectual de alrededor de 65. Al comienzo, los niños pueden sufrir un síndrome de abstinencia neonatal y presentar algunas características dismórficas o malformaciones congénitas esqueléticas, cardíacas, genitourinarias y labio leporino. El fenotipo típico comprende hipertricosis, puente nasal bajo y chato, frente aglobada y filtrum nasal más largo de lo normal, lo que no tiene que ver con la etnia del niño. Este fenotipo, en conjunto con el comportamiento del recién nacido, obliga a descartar un síndrome alcohólico fetal.

Tabaquismo en la embarazada

El alcohol tiene un trasfondo social importante; todos le recomiendan a la embarazada que no consuma alcohol, pero no rige lo mismo con el consumo del tabaco. La nicotina actúa sobre la circulación placentaria, aumenta la resistencia, favorece la isquemia crónica y la hipoxia fetal, y se traduce en una mayor tasa de abortos espontáneos, prematurez y muerte perinatal, principalmente por el retardo de crecimiento intrauterino. 

El mayor efecto de la nicotina consiste en la disminución del peso final del recién nacido, en 150 a 250 g. La cifra no parece mucho, pero es significativa. Otros efectos son aumento de los temblores, mala respuesta auditiva y aumento del tono muscular. Además, como la madre sigue fumando, la nicotina pasa a la leche en bajas concentraciones. 

Consumo de marihuana en la gestación

El canabinoide atraviesa la placenta sin dificultad y reduce el flujo uterino; se provoca una hipoxia fetal que es difícil de distinguir, porque la medición actual de la oxigenación del feto no es eficiente; los resultados de estos fenómenos hipóxicos consisten en alteraciones neurológicas de distinto grado en el RN. 

La marihuana diminuye el periodo de gestación promedio en una semana, por lo menos, se asocia a un descenso de peso de alrededor de 150 g y explica algunas alteraciones neurológicas del periodo neonatal, como los temblores y sobresaltos que no corresponderían a los fenómenos típicos descritos en el recién nacido. 

Consumo de cocaína en el embarazo

La cocaína es la droga que más se utiliza durante el embarazo, frecuentemente asociada con el alcohol. Ejerce su acción farmacológica mediante el bloqueo sistemático de la recaptura presináptica de las catecolaminas endógenas, dopamina, epinefrina y norepinefrina. Lo anterior se traduce en exceso de neurotrasmisores en la membrana postsináptica y desorganización de las funciones del cerebro.

La dopamina es el principal neurotrasmisor que actúa en las emociones, el ánimo y las motivaciones, los que se ubican en el sistema límbico. La euforia que se atribuye a la cocaína se debe a que, en vez de liberación simple, recaptura y nueva liberación, hay una permanente estimulación que lleva al afectado a un estado de excitación continua. 

La solubilidad lipídica de la cocaína es muy alta, por lo que atraviesa la placenta muy rápidamente y puede pasar la barrera hematoencefálica fetal. 

Los efectos clínicos secundarios al aumento de catecolaminas circulantes son los síntomas de vasoconstricción: hipertensión materna, aumento de la contractilidad uterina, mayor incidencia de abortos, mortinatos, partos prematuros y rupturas vasculares fetales. Además, la vasoconstricción placentaria se asocia a una caída del flujo uterino, lo que conduce a hipertensión, taquicardia fetal o hipoxia fetal, asfixia intrauterina crónica y, por último, retardo de crecimiento intrauterino. 

La resonancia nuclear magnética ha permitido detectar estos efectos tóxicos en los infartos cerebrales fetales. El estímulo permanente, sumado a la ruptura de los vasos del sistema nervioso central, que son muy frágiles en el recién nacido, se traduce en zonas de infarto significativas en el cerebro.

La cocaína que ingresa al feto se concentra principalmente en el cerebro, donde alcanza cuatro veces los niveles plasmáticos. Tiene un efecto tóxico directo, evidenciado por alteraciones en el electroencefalograma y en las tomografías computarizadas, y por la mayor incidencia de anomalías congénitas, infartos y microcefalias. También puede ocasionar otras alteraciones neurológicas como temblores, alteraciones del sueño, hipertonía, hipotonía, irritabilidad, llanto agudo y convulsiones. Si el médico está informado, puede pesquisar a niños cuya exposición no se determinó en el prenatal. 

Deben llamar la atención los niños muy irritables, con llanto muy agudo y difíciles de calmar aunque la madre los atienda. Al examen, son niños cuya circunferencia de cráneo es menor que lo normal, con tendencia a la hipertonía y que, además de la irritabilidad, tienen algunos temblores finos, los que, por el retardo del crecimiento intrauterino, pueden plantear una hipoglicemia, pero ésta se descarta. Su fenotipo no es tan grosero como el del síndrome alcohólico fetal, pero con algunos elementos destacables.

En el caso de un niño que nació en el Hospital Sótero del Río, tenía la frente abombada, fontanelas más amplias que lo normal y puente nasal con labio como de mono. El niño no se consolaba fácilmente; al consultarle a la madre si había consumido algún tipo de droga, contestó positivamente y preguntó si eso tenía alguna importancia para su hijo. En ese momento hay que rescatar a esa madre, con la ayuda de la asistente social, porque si amamanta al niño mientras sigue consumiendo droga, seguirá intoxicándolo por medio de la leche materna.

Los efectos fetales de la cocaína son claros. La hipoxemia mantenida puede interrumpir la organogénesis, que depende del flujo sanguíneo. Produce ruptura vascular fetal y un efecto teratogénico que tiene que ver con el tono vascular y la perfusiónde los órganos, y que se acompaña de anomalías cardíacas e incluso infartos del miocardio. Los niños pueden tener atresia intestinal, enterocolitis de inicio precoz sin causa aparente, vómitos, deposiciones anormalmente blandas para un recién nacido y algún tipo de malformación genitourinaria y de extremidades. 

Un aspecto que llama la atención es la dismorfia facial, caracterizada por fontanela amplia, glabela prominente que da la frente abombada, marcado edema de párpados periorbital, puente nasal bajo, nariz corta y uñas y ortejos pequeños, como hipoplásicos. Otros hallazgos pueden ser paladar o labios fisurados y artrogriposis. 

Este fenotipo difiere del síndrome alcohólico fetal en el filtrum amplio con labio superior delgado, que confirma la existencia de la exposición prenatal, aunque la madre generalmente consume ambas drogas. Otro signo que se puede encontrar es la implantación de la oreja más baja que lo normal. 

Manejo y seguimiento: La neurotoxicidad que produce la cocaína es distinta a la de los opioides. La irritabilidad, el llanto agudo y la dificultad para calmar y alimentar al recién nacido puede exigir el uso de pulsos cortos de fenobarbital durante dos a tres días, hasta que la madre adquiera confianza. Lo más importante es trabajar en establecer la relación madre-hijo, pero si el niño es irritable y no permite establecer el apego, es preciso romper este círculo. Si la madre sigue siendo consumidora activa, se debe contraindicar la lactancia, como ocurre con las madres que, además de lo anterior, son VIH positivas. 

El seguimiento de estos niños no es fácil, por la sanción social y la estigmatización que sufren las madres, quienes, a medida que el niño mejora o que alguien las ayuda, van abandonando los controles. Los escasos estudios de seguimiento a largo plazo que hay señalan que estos niños tienen un comportamiento anormal, que su patrón de sueño está alterado y que presentan temblores e incapacidad para ser consolados; son muy irritables y tienen una desorganización total de la respuesta social que se puede objetivar en el electroencefalograma y en los potenciales evocados visuales. 

La incidencia de muerte súbita en estos niños es tres a siete veces mayor que en los hijos de madres no consumidoras; además, suelen mostrar déficit atencional y carácter apático; no hay cómo motivarlos y se van aislando progresivamente de sus pares y de los adultos, lo que explica que con frecuencia caigan en la adicción que sus madres les entregaron como herencia.
Diagnóstico del consumo de drogas

Hay tres formas clásicas de hacer este diagnóstico: encuesta, análisis tóxicológico de orina y análisis del pelo de la madre y del recién nacido. 

En los Estados Unidos se ha visto que la encuesta generalmente produce mucho sentimiento de culpa, vergüenza y temor a las repercusiones sociales. Muchas veces ni los parientes más próximos conocen la situación y las mujeres, por lo tanto, tienen miedo de ser encarceladas o vigiladas. Aun así, la encuesta es una buena aproximación, del punto de vista epidemiológico. La encuesta funciona mejor en las maternidades, porque allí las madres toman conciencia de que su problema es secundario frente a los que afligen a este niño indefenso y entonces entran en confianza y revelan asuntos personales. 

En Michigan, que se caracteriza por un alto nivel de consumo de drogas y una población fundamentalmente obrera, en 20% a 30% de las embarazadas, la prueba de orina sería positiva para drogas. El inconveniente del examen de orina es que sus datos se refieren solamente a la semana previa al parto y así basta que la mujer deje de consumir en esa semana para pasar sin detección por la maternidad. 

No sirve para saber lo que ocurrió durante el embarazo. Por eso, en los estados en que el consumo es alto se hace el examen toxicológico para drogas en orina a todas las madres que ingresan con amenaza de parto prematuro y, posteriormente, a los recién nacidos. Se utiliza la técnica del radioinmunoanálisis, que permite detectar la presencia de cocaína y sus derivados, y también otras drogas como la marihuana. 

El examen de pelo de la madre y del recién nacido es muy sensible, pero tiene 13% de falsos positivos en las madres, lo cual es muy complicado.

Hace algunos años se describió que en el meconio del recién nacido se podía encontrar cocaína, morfina, marihuana y también alcohol de manera más confiable, porque el meconio comienza a acumularse en el sistema digestivo a partir la semana 17, o sea, informa acerca de lo que pasó en las 23 semanas previas al parto y constituye un documento histórico de lo que consumió la madre. 

En un artículo publicado en 2001, la persona que ideó la búsqueda de tóxicos en el meconio comparó los tres sistemas de estudio disponibles en relación con la cocaína y encontró que la encuesta tenía una sensibilidad de 65% y una especificidad de 100%, sin falsos positivos, pero con 50% de falsos negativos. 

El análisis del pelo tenía una sensibilidad de 100% y una especificidad de 68%, no tan buena como la anterior, con 13% de falsos positivos, pero sin falsos negativos. Finalmente, el radioinmunoanálisis del meconio con confirmación por cromatografía dio una sensibilidad de 87%, con especificidad de 100%, sin falsos positivos, pero con un porcentaje de falsos negativos. Se concluyó que la encuesta y el estudio de meconio son los únicos elementos que permiten detectar la exposición. 

Los metabolitos de las drogas llegan al meconio después de la metabolización en el hígado, provenientes de la orina deglutida por el feto en la etapa intrauterina. La muestra de meconio se obtiene en las primeras 48 horas y se guarda en una bolsa de plástico que se debe refrigerar; se puede mantener congelada hasta nueve meses. La cantidad que se encuentra en el meconio no se relaciona con la cuantía del consumo de la madre; sólo da un resultado positivo o negativo. 

En Santiago, solamente dos laboratorios hacen este examen. Uno es el Laboratorio de la Universidad de Chile, cuyo costo es más alto y que está orientado principalmente a la búsqueda de drogas en los deportistas; el otro es el Laboratorio Clínico Dra. Teresa Palma, que recibe muestras de meconio, pelo y orina para la búsqueda de cocaína, marihuana y anfetaminas. La muestra se analiza con radioinmunoanálisis en el laboratorio de la Sociedad de Análisis y Asesoría Química y el resultado se entrega en tres o cuatro días.
Tratamiento del síndrome de privación

Los cuadros que causa la abstinencia son autolimitados, pero el médico y la madre deben conocerlos; la madre debe tener claro que el niño estará irritable solamente mientras le dure el efecto de la exposición intrauterina. 

El tratamiento de cada manifestación del síndrome debe ser individualizado, basado en la gravedad del cuadro, la droga y la cantidad que ha usado la madre, el metabolismo y excreción fetal de la droga, y los riesgos y beneficios del tratamiento. A un niño con irritabilidad no se le puede administrar permanentemente fenobarbital, porque se va a dormir y no va a tomar pecho. El tratamiento debe ser específico; si es necesario, con fármacos similares a la droga causal.

Los síntomas que ameritan tratamiento en un recién nacido son las convulsiones, la dificultad para alimentarse, por estar ya sea muy dormido o muy irritable, la presencia de diarrea, que incluso puede causar deshidratación, y las dificultades importantes para conciliar el sueño. Como los recién nacidos duermen 90% del tiempo, si un niño no puede dormir, gasta mucha energía y se torna irritable, incluso puede tener fiebre no asociada con infecciones.
La lactancia

Si bien la lactancia materna es una fuente invaluable de nutrición y protección inmunológica, en presencia de drogas es preciso tomar algunas decisiones. El alcohol pasa libremente por la leche materna, pero su metabolito tóxico no pasa, de modo que los niños pueden estar más dormidos, pero no sufren el efecto más tóxico del alcohol. Es necesario mantener esta información en reserva y se debe insistir en que una mujer lactando no puede consumir alcohol. 

La nicotina pasa a la leche en bajas cantidades. La recomendación, para las madres fumadoras que no puedan contenerse, es fumar hasta dos a tres horas antes de dar pecho, de modo que la cantidad de nicotina que pasa a la leche sea lo más baja posible. Esta droga tampoco alcanza niveles tóxicos en la circulación.

La cocaína sí pasa a la leche; su consumo en la lactancia es una contraindicación absoluta de ésta. Debemos hacer el máximo esfuerzo para que no se consuma ninguna droga durante la lactancia.

En un estudio de Mena se abarcó a los hijos de madres consumidoras de pasta base en la Región Metropolitana Sur Oriente, que corresponde al Hospital Sótero del Río, se reunió a alrededor de 110 madres, de quienes 24% eran adolescentes; la mitad eran solteras y un tercio, convivientes, cifras que no están lejos de representar a la sociedad. 

Entre estas madres, 40% consumían alcohol además de la pasta base, que es muy adictiva. Entre los recién nacidos, 68% eran pequeños para la edad gestacional y generalmente pesaban menos de 3 kg; 38% de los niños tenían microcefalia; en 60% de los casos hubo que hospitalizarlos por patologías graves como asfixia, síndrome convulsivo o cardiopatía. En cuanto a la situación social de estos niños, 22% vivían con la madre adicta, 7% con la madre rehabilitada y no se conocía el paradero de los demás.

Resumen
  • La incidencia de consumo de drogas ilícitas es alta entre las mujeres de edad fértil.
  • La exposición prenatal a cocaína es un marcador biológico de alto riesgo perinatal.
  • El efecto a largo plazo depende de muchos factores, pero hay una impronta que se produce in utero.
  • La sospecha de exposición prenatal a drogas se debe estudiar mediante la historia y la determinación de drogas en meconio del recién nacido antes de las 48 horas; es un momento ideal para realizar algunas intervenciones.
  • La exposición deliberada a la droga es una forma de abuso infantil prevenible.
  • La prevención en los jóvenes podría ser la mejor intervención a futuro; no se puede esperar a que las adolescentes estén embarazadas para preocuparse del problema.
  • Debemos entrar a los colegios y hacer campañas a través de la televisión; la información y la educación son intervenciones seguras y eficaces.
  • El único centro especializado en Chile es el Hospital Sótero del Río, en la Región Metropolitana, en el cual se han centralizado todos los casos. La información que se obtenga en él permitirá corregir y mejorar el ambiente psicosocial y familiar que rodea a estos niños, rescatarlos de la violencia intrafamiliar y la delincuencia.
En su libro acerca de la adolescencia, Sergio Canals observa que “la oferta de drogas, los modelos, la exigencia de éxito y la influencia de una información desbordante a través de los medios de comunicación amenazan continuamente el desarrollo armónico de nuestros jóvenes. Es aquí donde se pierde el control y comienza la búsqueda compulsiva de situaciones extremas para responder al “ cómo cambio mi realidad y la transformo’”.

¿Cuáles son las consecuencias del consumo de cocaína en las mujeres embarazadas?

Se desconoce la totalidad de los efectos de la exposición prenatal de la cocaína en los niños, pero hay muchos estudios científicos que demuestran que los bebés cuyas madres abusaron de la cocaína durante el embarazo a menudo nacen prematuramente y con menor peso, talla y circunferencia de la cabeza en comparación con los bebés que nacen de madres que no consumen cocaína.

No obstante, es difícil calcular el impacto total de las consecuencias del consumo materno de la droga y determinar el peligro específico sobre el feto. Hay muchos factores que contribuyen a la dificultad para determinar el impacto directo materno e infantil (tanto antes como después de nacer) del consumo de cocaína durante el periodo de gestación, los cuales son característicamente difíciles de medir. 
Algunos de estos factores son la cantidad y el número total de drogas que abusó la madre (incluyendo la nicotina), los cuidados prenatales recibidos, la posible negligencia o abuso al niño, la exposición a la violencia, las condiciones socioeconómicas, el estado de nutrición materna, otros problemas de salud y la posibilidad de que la madre haya sido expuesta a enfermedades de transmisión sexual.

Muchos recordarán que los “bebés crack”, es decir, los bebés que nacen de madres que usaron “crack” durante el embarazo, habían sido declarados por muchos como una generación perdida. Se presagiaba que esa generación iba a sufrir daños graves e irreversibles, incluyendo una disminución en la inteligencia y en las habilidades sociales. Más tarde se determinó que esto había sido una gran exageración. Sin embargo, el hecho de que la mayoría de estos niños parecen normales no se debe interpretar como una señal de que no hay razón para alarmarse. 

Con el uso de tecnologías avanzadas, los científicos están descubriendo que cuando el feto es expuesto a la cocaína durante el periodo de desarrollo, se pueden producir cambios pequeños, pero muy importantes para el futuro en algunos de estos niños, incluyendo carencias en algunos aspectos del rendimiento cognitivo, del procesamiento de información y en la atención a sus tareas, las que constituyen habilidades importantes para que el niño logre realizar todo su potencial.

5 efectos de las drogas en el embarazo

Sin hacer un señalamiento o un juicio hacia la mujer que consume alguna sustancia que ponga en peligro su salud, es importante que esté sensibilizada acerca de que durante el proceso de gestación tiene bajo su custodia la salud de su hijo, por lo que se debe evitar el uso de drogas en el embarazo.

No se trata de calificar si algunas de estas sustancias son más dañinas que otras, la doctora Laura León, especialista del Centro de Integración Juvenil, explica que: “por medio de la ingesta de drogas en el embarazo, el pequeño que viene en camino empieza a sentir los efectos del estupefaciente que se consume, debido a que es una conexión totalmente directa, por lo tanto el bebé corre el riesgo de generar dependencia”.

Los daños para el bebé

De acuerdo a la especialista, el hecho de que nazca aparentemente sano, no indica que lo esté, ya que cada una de las sustancias tóxicas a las que puede estar expuesta una mujer, causa distintos daños desde el momento de la concepción y continúan a lo largo del desarrollo, lo cual lo deja ante una expectativa de vida completamente desoladora. A continuación se exponen las drogas más comunes y sus consecuencias en su hijo:

Marihuana: Provoca que llegue menos oxígeno y nutrientes al feto, por lo que es común que nazca con un alto riesgo de desarrollar desórdenes de atención y problemas de aprendizaje que no pueden ser detectados hasta la edad escolar.

Cocaína: Interfiere con el flujo de oxígeno y nutrientes que recibe el feto. Al nacer suelen tener un peso y tamaño mucho menor que el que tendría un bebé cuya madre no consumió drogas en el embarazo. Además, tienden a tener la cabeza más pequeña, lo que puede indicar que el cerebro también lo es.

Heroína: Los pequeños desarrollan la adicción desde que están en el vientre, por lo que durante los primeros días o semanas de nacimiento presentan síndrome de abstinencia, que causa irritabilidad, disminución de los estados de alerta, temblores, movimientos anormales, hipertonía (tensión exagerada del tono muscular) y alteraciones del sueño. Durante el primer año de vida son frecuentes los trastornos de coordinación motora y altos niveles de actividad, además de poco auto-control.

Alcohol: Se registra desde un ligero a grave retraso mental, distracción, falta de concentración, retraso al hablar, problemas para oír o ver, problemas al relacionarse con otras personas y en controlar su comportamiento.

Tabaco: Disminuye los movimientos respiratorios fetales, altera la frecuencia cardiaca y representa un mayor riesgo de parto prematuro y de abortos espontáneos, así como de retardo del crecimiento fetal.

La especialista explica que si alguna de estas sustancias se combina, existe el riesgo de que los efectos de cada una de ellas se unan, lo que detona un daño mayor e irreversible en el pequeño.

Aún cuando la madre juega un papel preponderante en la forma en que el bebé recibe el impacto del consumo de drogas en el embarazo, el padre también influye en ello, ya que por alteraciones en los cromosomas se afecta su desarrollo cerebral y craneal, y pueden presentarse malformaciones físicas.

Por el bien de ambos

Hacer frente a una adicción requiere de varios factores como la decisión para superarla, el apoyo de los seres queridos y de manera fundamental, recibir atención especializada. En este sentido la doctora Laura León, afirma que cuando una mujer con este problema, está embarazada necesita acudir a un centro de rehabilitación independientemente de la atención ginecológica.

La especialista indica que la paciente requiere una atención integral para la adicción, es decir, necesita un tratamiento encaminado a reducir el consumo de droga en el embarazo, ya que no es posible terminar de un día a otro con el problema.

La responsabilidad que implica un embarazo inicia desde procurar el bienestar de la madre para que como consecuencia, el bebé pueda aspirar a un desarrollo pleno y saludable, apartado del riesgo de vivir anclado desde su primer contacto, con la vida a las adicciones. “El principio de ser pacientes es empezar con uno mismo”.